Que cumpla su promesa

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Sea que fuese electo Horacio Cartes o Efraín Alegre, Presidente de la República, lo más importante no habrá de ser que reciba el beneplácito, entre vítores y aplausos, de todos los aliados y adherentes, ni de la comunidad internacional, ni de otras organizaciones civiles, religiosas, sociales o culturales, amén de zalamerías y genuflexiones propias que demandan el poder, ni que el nuevo mandatario se someta a nuevas planificaciones para cumplir con sus funciones, modificando el discurso original que expuso durante la campaña, sino que debe ponerse efectivamente a cumplir con sus promesas electorales para no caer en lo mismo de siempre: “campaña electoral, toda promesa;  poder en ejercicio, amplia desilusión”. Los dos dicen a los cuatro vientos que elegirán a los mejores paraguayos para cumplir las tareas gubernamentales.
Que no valdrá el amiguismo, ni la afiliación a un partido político para ocupar un cargo dentro de la administración pública, sino solo  la idoneidad de las personas. Que conste para los cinco años de gobierno. Los dos dicen que van a luchar contra la pobreza. Que esa gran brecha entre ricos y pobres, disminuirán.  Que todos los pobres  superarán su estado calamitoso, espantoso, miserable y habrá una reinserción completa a la vida digna. Que conste para los cinco años de gobierno. Los dos proclaman con sus cuerdas vocales extendidas por todo el país que mejorarán la educación. Los dos hablan de una revolución educativa. Que la educación será el tema prioritario en su gobierno. Que conste para los cinco años de gobierno. Los dos prometen que la salud del pueblo será el tema fundamental en su gobierno. Que habrán hospitales gratuitos para todos y no un espejismo de hospitales, sin médicos, sin medicamentos, sin enfermeras, ni infraestructuras. Que conste para los cincos años de gobierno.  Los dos dicen que ampararán a los campesinos en sus eternos reclamos por la tierra. Los dos prometen una reforma agraria integral que no significará, inclusive, la entrega de tan solo un pequeño pedazo de tierra, sino además la cesión de crédito blando, implementos agrícolas y educación técnica para desarrollar el campo. Que conste para los cinco años de gobierno. Los dos dicen que cuidarán la cultura para multiplicar el sentido de patria. Es el campo más amplio al que prometen entregarse de lleno. Que conste para los cinco años de gobiernos.
Los dos dicen que lucharán contra la corrupción. Y echan unos y otros métodos para disminuir este flagelo que ataca el corazón mismo de la nación y que multiplica delincuencia por todos lados y empobrece cada día más al país.  Que conste para los cinco años de gobierno. Los dos dicen que mejorarán la justicia y la seguridad para todos. La justicia no será una cueva de 5% de privilegiados en desmedro del 95% de los paraguayos, como es en la actualidad. La seguridad estará en manos de policías amigos del pueblo y no amigos y protectores de delincuentes como lo es ahora. Así prometen. Que conste para los cinco años de gobierno. Los dos dicen que cuidarán celosamente la soberanía y los grandes intereses de la nación. Que construirán grandes obras nacionales, sociales, culturales.  Que desarrollarán el país como corresponde. Que harán una patria que vaya superando su estigma de país tercermundista. Que no venderán nuestros sagrados patrimonios nacionales para beneficios personales y que desterrarán la vieja práctica de  alzarse con el poder para rapiñar después  a la patria. Que conste para los cinco años de gobierno.
Estos son los deberes fundamentales para quien gane. Los dos dijeron, pero uno de los dos tendrá la oportunidad de demostrar que viene para cambiar la historia de la mentira y las falsas promesas. Sea Horacio o Efraín, el ungido Presidente, que conste esto para los cinco años de gobierno. ¡Y mucha suerte!

 

Escribe: Higinio Pitta

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