
Escribe: José Martínez
Se me hace que esto de las vacaciones es un mero cumplido, porque con el nivel de calidad de la educación que tenemos no las tenemos merecidas para nada.
La ministra Martha Lafuente aseguró que en un 70% los niños y jóvenes del sistema educativo del Paraguay no aprenden.
Con semejante realidad, dudo que algún docente mínimamente responsable considere que estamos en condiciones de cerrar las aulas e irnos de vacaciones por más que las temperaturas sean bajo cero y menos aun con los casi 30 grados con los que se iniciaron las presentes vacaciones de invierno.
La política paraguaya tiene un interés peligrosamente superficial en la Educación, y el compromiso que le inspira es muy similar al desinterés que ella le inspira en los niños de edad escolar, que viven pensando sólo en las vacaciones, aunque estén aplazados en todas sus materias.
La ignorancia es tan atrevida como inconsciente y aquí nos define aquella expresión que dice, el que no sabe es como el que no ve. Los paraguayos a sabiendas de que sus educandos, niños y jóvenes, en un 70% no aprenden, disfrutan igual de sus inmerecidas vacaciones.
La información es oficial, porque lo dijo nada menos que la propia Ministra de Educación, mínimamente debió ser un argumento para una urgente convocatoria nacional, al efecto al menos del planteo sobre la gravedad de la situación y las peligrosas consecuencias que se nos avecinan.
Estamos preparando una generación de ineptos y apocados mentales y ello es renunciar al desarrollo de la república, porque hasta donde se sabe, el activo más importante de un país constituye el cerebro de sus habitantes.
Este fracaso estrepitoso de la educación en el Paraguay, apuntaba hasta ayer no más hacia los alumnos, resultó siempre fácil y cómodo echarle la culpa al niño o al joven, total ellos nunca esgrimieron nada en su defensa, de hecho en las condiciones de insuficiencia en el aprendizaje, no estaban en condiciones. Hoy, el dedo acusador señala al docente como la fuente de este mal que está desmoronando los cimientos de la educación en Paraguay.
La baja calidad de la educación está en directa relación con la mediocridad de los docentes, que se encuentran apenas garabateando las superficialidades más anodinas de la experiencia educativa, muy lejos de bucear en profundidades como lo hacen sus colegas de aquellos países que han apostado por la educación como herramienta imprescindible para formar ciudadanos conformantes de las hoy llamadas, sociedades de la información, donde finalmente la gente vale y pesa, cuanto sabe.
Los culpables de este imprevisible caos, no termina con los docentes, la contaminación de la política partidaria en la educación hizo lo suyo y la consecuencia está a la vista. Esta práctica desvió el camino del conocimiento, lo cambió por el engañoso atajo de la mediocridad.
¿Podrán los docentes y los alumnos en conocimiento de estas realidades considerar merecidas estas vacaciones? ¿Y los políticos seguirán contaminándola?





























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