La economía del Brasil entró técnicamente en recesión al sumar dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo, según las cifras oficiales divulgadas por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE, estatal). En Ciudad del Este hay preocupación sobre el impacto que esto podría tener.
Como un país que depende mucho de Brasil, considerando que es su principal socio comercial, en términos de exportación, sin dudas sentirá el impacto de la cada vez más resentida economía brasileña. La pregunta es cómo irá afectar el volumen de negocio en la frontera y concretamente en Ciudad del Este.
De hecho no se debe desconocer que Brasil, como política de estado, está realizando un giro en su política fronteriza, buscando la manera de cortar la fluidez con que se venía desarrollando el comercio de frontera, que se alimenta principalmente con productos originarios de China y que ingresan al mercado brasileño, vía Paraguay.
Es por ello que muchos sectores empresariales organizados de la ciudad, además de analistas económicos, consideran necesario desarrollar con más fuerza el sector industrial, de manera a diversificar la economía de polos comerciales como Ciudad del Este, Salto del Guairá y Pedro Juan Caballero.
En detalles
En Brasil, el PIB del segundo trimestre cayó 0,6% en relación a los tres meses anteriores; mientras el crecimiento del primer trimestre fue revisado a la baja, de 0,2% a -0,2%. La presidenta de Brasil y candidata a la reelección Dilma Rousseff, indicó que espera una mejora de los indicadores económicos en el segundo semestre, según registraron las agencias internacionales.
De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), esto afectará –entre otros países– a Paraguay, ya que nuestro país tiene una gran dependencia sobre todo del comercio de frontera, mediante los productos que los consumidores brasileños acostumbraban adquirir, pero que últimamente se ha resentido.
El Gobierno brasileño redujo sus expectativas de crecimiento este año a 1,8%, mientras el mercado cree que el alza del PIB en 2014 será mucho menor, de apenas 0,7%. El reciente Mundial de Fútbol paralizó la industria, que cayó 1,5% en el segundo trimestre, y afectó al sector de servicios (-0,5% en el 2T, con una caída del comercio de 2,2%).
En tanto, la incertidumbre sobre el resultado de las elecciones de octubre también ha provocado una caída en las inversiones (-5,3%), mientras el consumo de las familias permanece moderado (+0,3%). La inesperada entrada en escena de la ecologista Marina Silva, tras la muerte del candidato socialista a la presidencia Eduardo Campos en un accidente aéreo, revolucionó la campaña electoral en Brasil.
Las últimas encuestas dan a Silva como ganadora en una eventual segunda vuelta frente a la presidente Dilma Rousseff, quien se mantiene no obstante como la favorita para la primera ronda del 5 de octubre.
Las cifras hablan
El comercio tal como lo conocemos es lo que permitió y sigue permitiendo el desarrollo económico de Ciudad del Este, aprovechando las diferencias arancelarias entre los países vecinos y las diferencias cambiarias.
Pero en los últimos años estas ventajas competitivas fueron disminuyendo debido a medidas más restrictivas en lo que se refiere al tránsito de mercaderías adquiridas en Paraguay y la solidez del guaraní frente a un real tambaleante.
En el caso específico de las importaciones en la zona de Ciudad del Este, las importaciones registradas por las Aduanas de la región, aeropuerto Guaraní y la terminal portuaria de Ciudad del Este, la disminución fue de US$ 300 millones, una caída del 21%.
Entre los rubros que tuvo mayor caída en el comparativo interanual fue la importación de notebooks, que estuvo bastante cerca de los US$ 32 millones al cierre del séptimo mes frente a los US$ 82 millones (caída del 63%) que se había conseguido en 2013.
Otros rubros bastante golpeados por la caída del real –cercana al 47% en lo que va del año– y las demás situaciones que se señalaron anteriormente fueron los celulares, las computadoras y sus implementos, los videojuegos y los proyectores. Las caídas porcentuales en los diferentes productos oscilaron entre el 34 y el 20%, mientras que en términos absolutos llegaron hasta los US$ 140 millones en los celulares.





























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