
Escribe: José Martínez
Ésta expresión atribuida a Albert Einstein debería ser la inspiración de los que en el Paraguay quieren que las cosas cambien. No podemos pretender realizar los muchos cambios que necesitamos en la república si continuamos repitiendo los mismos métodos que llevan atado al Paraguay al carro de los países menos desarrollados de la región.
Innovar la metodología política supone un gran desafío, son más los que se oponen a ella, que los que desean de verdad los nuevos rumbos. He aquí el mayor dilema, ser o no ser un gobierno que aplicando nuevas fórmulas, logre efectivos pasos que aleje del atraso a la república.
Innovar los métodos políticos supone elegir correctamente a las personas que provocarán el cambio, está demostrado bíblicamente que las tinajas viejas agrian el vino nuevo y por lógica consecuencia un gobierno novel debería incorporar a los talentos de estreno, aunque sin excluir a los que demostradamente son eficientes y honrados en la actividad pública.
El árbol malo no produce frutos buenos, por ello, se deja clara la necesidad de rechazar a los que dentro de la gestión gubernativa no gozan de buena reputación.
El éxito de la nueva propuesta del gobierno será posible en la medida de la aplicación de las innovaciones que suplantaren a las viejas prácticas de la política paraguaya.
La oposición a lo nuevo es propio de las sociedades conservadoras, cuyas vértebras sostienen los más bajos niveles de vida de sus habitantes.
Lo expuesto requiere tener el coraje para ejercer el poder político en su máxima plenitud y ello exige la capacidad de resistir a todo un sistema, que dentro de un país que habla de cambios, sólo para que todo siga igual.
No todos en el Paraguay están dispuestos a cambiar el cómo se vienen haciendo las cosas, a muchos la idea les causa terror, por que los cambios los dejarán sin el poder de manipular privilegios a su favor, y ellos, serán logros en manos de los que se esfuercen en conseguirlos por la vía de la competitividad.
Del pensamiento político que optemos dependerá que transitemos por nuevos rumbos, el enfoque del mismo deberá ser potenciado en todos los estratos y sectores del país.
La fuerza del pensamiento político que se juegue por el cambio de los viejos paradigmas, abrirá el único sendero que nos conducirá a la nueva y majestuosa república del nuevo Paraguay.
Si cambiamos la forma de hacer política mejorará la república, si seguimos haciendo las cosas como siempre, la historia será el disco repetido, cuya música de nuevo será la vieja cantinela interpretadas por uno pocos ricos, coreados por millares de pobres, en la más triste sonata de la histórica e injustificada pobreza del Paraguay.





























Facebook Comentarios