Todo de contramano

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Si en la edición pasada este medio trajo como titular cabecera, que a Ciudad del Este quieren convertirla en una “república aparte”, no se estaba inventando nada, porque en esta capital fronteriza paraguaya todo lo que se hace o lo que hacen las autoridades va de contramano a la ley y al Estado de derecho.

Aquí impera la ley de la jungla, la del más fuerte. La Constitución y las leyes son letras muertas en esta zona del país. El clan Zacarías crea sus propias leyes, y nadie puede apartarse de eso.

El ejemplo más reciente es la gran movilización que organizó la municipalidad de Ciudad del Este para repudiar a la magistrada Máxima Meza, porque ésta se ajustó a las disposiciones legales, al emitir un recurso de amparo a favor de los propietarios del Shopping Cristal, que está ubicado en el sector del denominado “4ta. Etapa”, en el microcentro.

La juez, que se basó en la ley para poner orden, fue radiada por el clan Zacarías, grupo político acostumbrado a actuar con prepotencia y arrogancia ante la ciudadanía y la propia justicia, que se agacha a los pies de Javier Zacarías Irún, porque muchos fiscales, magistrados y funcionarios menores ostentan el cargo gracias a la influencia ejercida por el líder esteño.

Ante esta situación presentada existe un alto pago de favores para el clan Zacarías, que desde el 2001 gobierna la comuna paranaense a tambor batiente, sin que hasta hoy conozca de la presencia de la Contraloría en la institución, para una auditoría de gestión contable que pueda permitir saber a profundidad dónde fueron invertidos los millones y millones de guaraníes que administran los Zacarías desde hace 13 años, y que al final son de la población de este municipio.

Es lamentable y penoso que se continúe pisoteando el estado de derecho, en un país donde, supuestamente, impera la democracia. Lo más grave de todo esto es que los violadores de la ley y de la propia Constitución gozan de total impunidad, no son castigados. Al contrario, algunos son premiados por su postura despótica y autoritaria.

Y aquí en la capital del Alto Paraná, Ciudad del Este, segundo municipio más importante de la República, le tenemos a un claro ejemplo, Javier Zacarías Irún, un político que siempre se acostumbró a vivir al margen de la ley. No hace mucho tiempo atrás arengó, en medio de su entorno más inmediato, una conocida frase de los dictadores: “Para los amigos todo y para los enemigos la ley”.

Un caso más reciente de Zacarías Irún, es el maltrato proferido al jefe de Policía de esta región, comisario principal Marildo Rojas, a quien le ordenó que haga lo que él dicta. Sin embargo, el líder colorado esteño, actualmente no ocupa ningún cargo público. Pero eso no fue obstáculo para faltar al respeto a una autoridad constituida (sic).

 

El pueblo debe luchar por reivindicar Ciudad del Este, respetando el orden jurídico, dentro del marco de la tolerancia y la buena convivencia. Actualmente este distrito fronterizo está en manos de un grupo de políticos, que ha convertido a esta localidad esteña en una “tierra de nadie”. Es hora de acabar con la prepotencia y la intolerancia de quienes por años se viene beneficiando con el sudor y el sacrificio de un pueblo, que sueña ver a este municipio fronterizo, creciente y desarrollista. Pero mientras que se siga en mano de unos gorilas hambrientos, en la capital del décimo departamento se seguirá caminando todo de contramano.

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