Un análisis pragmático y patriótico para apurar el desarrollo integral del Yvy Marane’y

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Por: Peter Tase

peter.tase@marquette.edu

 

 Observando la trayectoria del Paraguay, desde la era ‘dictatorial’ y la famosa ‘transición’ a la fecha, se puede evidenciar no solamente un escaso avance en términos reales de ‘desarrollo integral’, sino también la pérdida de numerosas oportunidades que se han desperdiciado para ‘acelerar’ nuestro desarrollo dentro del contexto de las naciones ‘en desarrollo’ del cono sur de las Américas.

La ciudadanía paraguaya sigue soñando, esperanzada con cada elección presidencial, la llegada de mejores tiempos para todos los habitantes de esta tierra que parece aferrarse a la miseria, a pesar de las buenas intenciones de un creciente número de paraguayos, aunque aún no suficiente para poder romper sus poderosas cadenas y liberarse hacia horizontes más prometedores, de una existencia más digna, sin niños de la calle, sin jóvenes limpiando parabrisas en los semáforos.

A veces pienso que ‘amamos la miseria’ y como lo que pensamos, eventualmente se manifiesta, entonces es probable que ¿seguiremos en este círculo vicioso?  Sin pecar de pesimista, puedo afirmar sin miedo a equivocarme, que una briosa juventud, y también muchos ciudadanos  de bien (cualquiera sea su bandería política), están cansados de este ‘letargo e inoperancia’ en todas sus formas.  Podría decirse que se siente en el aire cierto presentimiento de que está llegando una nueva era, en donde cada ciudadano paraguayo tomará la decisión de ‘enderezar’, finalmente, ‘por amor propio y a la de esta bendita tierra’ todo lo que está mal, y todos juntos gritar la sentencia de la tierra: “Viva Paraguay, Carajo”, como lo gritaron los chilenos después de sus luchas, para lograr ser hoy día los mejores en el continente Sudamericano.

En mi afán de hallar una causa de este vergonzoso ‘estancamiento’ en que estamos, e indagando en la historia de la humanidad, me remito a la cuna de la democracia, Atenas, de la Antigua Grecia, donde los ciudadanos se reunían en un Foro Público llamado “Agora”, a debatir y consensuar propuestas pragmáticas para ayudar al gobierno a hacer ‘un mejor gobierno’. Me pregunto si esto podría ser una forma de aprovechar el conocimiento de tantos ilustres profesionales que el Paraguay cuenta, y que pasan desapercibidos y desaprovechados, constituyéndose esto en una grave ‘ignominia’ y una señal de desinteligencia del Estado, ya que con esto bien podría lograrse grandes avances en favor de un aceleramiento del desarrollo integral del Paraguay.

A muchos, esta idea del “Agora” les parecerá más bien un bello sueño romántico e inocente, y justamente por eso no pueden surgir las ideas genuinas y sanas en favor de toda la ciudadanía, pues siempre prevalecen las ideas y criterios mezquinos, parcialistas o partidistas, etc., que bien han  demostrado ser de poca trascendencia y más bien favorecen a la división y las fútiles discordias entre los pocos habitantes de este suelo, por el cual se ha derramado mucha sangre y que si seguimos perdiendo el valioso recurso ‘No Renovable’ (el tiempo), en ridículas rencillas de políticas baratas, solo tendremos más de lo mismo, y seguiremos viviendo en un país ‘postergado’, donde el tiempo se detuvo.  Es fácil concluir que debemos abandonar de una vez por todas las fútiles luchas partidistas, que en nada ayudan para encontrar un sentido común a los objetivos de desarrollo integral de todos los paraguayos y abandonar el fanatismo y la politiquería, que son más bien señales de un estado mental que no conduce hacia la hermandad, la confraternidad de la gran familia paraguaya, en pro de un destino más prometedor para nuestros hijos, honrando a los que nos dieron una patria soberana. 

Considero que el paraguayo debe aprender a ser más patriótico,  pues sin este componente podríamos incluso llegar a perder nuestro querido Paraguay, ¿si no amamos nuestro país, entonces por qué luchar para defenderlo?

En consecuencia, estimo necesario crear espacios para que la ciudadanía se anime a tomar cada uno su responsabilidad de ‘co-gobierno’, mediante la formación de ‘Agoras’ en sus comunidades y en sus distritos. A modo de la Antigua Atenas también nosotros amemos más nuestro país y por ende ‘nuestro gobierno’ sin renegar del mismo, sino más bien buscar la forma inteligente y democrática de participar en el ‘mejoramiento del mismo’, como un firme deber cívico-patriótico que corresponde a todos, para en un abrazo patriótico, bajo los colores de nuestra bandera, logremos en armonía redimir de las cenizas y hacer resurgir a la Patria Grande, que una vez fuera el país más poderoso de Sudamérica. 

Esto también puede tildarse de sueño romántico, pero recordemos que primero se sueña y luego se realiza, como aquello que está grabado en la memoria del ciudadano paraguayo, así como también del de nuestros hermanos vilipendiados y abandonados indígenas del ‘Yvy Marane’y’, de la sabia tribu Guaraní que perseguían “la Tierra Sin Mal”, (Yvy Marane’y). Al igual que ellos, nosotros también debemos desenterrar el ‘mal’ que nos persigue y así todos juntos liberarnos de la oscuridad, y aclarar el camino hacia un destino más equitativo y más sostenible, y sacudirnos de esta modorra que no hace sino “frenar” el despegue del país.

Reformar, para mejorar y expandir  el servicio exterior del Paraguay es otra área estratégica urgente que merece la atención de cada paraguayo. El canciller nacional proclama ante la prensa la inserción de profesionales jóvenes en el servicio exterior.  Desafortunadamente, por mal que le pese a muchos, la cancillería no ha iniciado ningún proyecto que promueva la educación de jóvenes paraguayos en las universidades de EEUU o europeas, y tampoco ha designado ejecutivos jóvenes en altos mandos de la diplomacia nacional.  Es suficiente mirar quiénes están al lado del canciller Loizaga. Su viceministro de Integración Económica es el ex embajador del Paraguay en Estados Unidos, que siempre demostraba disgusto cada vez que lo invitaban a reuniones del Congreso de Estados Unidos, porque no encontraba un estacionamiento cerca del Capitolio, para su vehículo, y que cerró el curso del idioma guaraní, una vez por semana, en la Embajada del Paraguay, por motivos que solo el viceministro sabe.  Además los cuatro años en servicio del Paraguay en Washington D.C. no le sirvieron a este embajador para aprender fluidamente el inglés. Es triste que en el Paraguay se sigan designando a los representantes en el mundo considerando su edad y no su mentalidad. 

El Paraguay hoy día está catalogado, no por nosotros, sino por los países ‘desarrollados’ como uno de los mejores sitios en el mundo para la inversión productiva, tanto por sus riquezas naturales como por su población joven, su abundante energía renovable y fertilidad de sus suelos, no obstante existe un tímido, aunque creciente, influjo de inversión extranjera.

Se puede lograr mucho más de esto si se invierte en mejores programas de servicio exterior, pues esto debe ser una de las más importantes preocupaciones del Gobierno, ya que de ello depende en gran medida la industrialización del país.

Igualmente la capacitación de nivel medio y la mejora y fortalecimiento del servicio de Extensión Agrícola, juegan un papel vital para acompañar el desarrollo productivo del país, focalizando a un plan nacional de apoyo en áreas de capacitación, créditos para mecanización e incorporación de tecnología apropiada para el pequeño y mediano productor rural, el cual está entre los menos productivos de Sudamérica. 

La creación de nuevas leyes que favorezcan el surgimiento de iniciativas, tanto en el rubro alimentario, como el caso de la producción de insectos como fuente proteica para alimento animal y humano (no existe una ley que habilite la producción de este rubro, que es a la fecha el más económico para la producción de proteína animal del mundo), y de otros sectores, como las energías renovables, en los cuales el Paraguay tiene abundantes recursos, tanto en la radiación solar, eólica e hídrica, podría incentivar el desarrollo del país, valiéndose de alianzas con empresas nacionales e internacionales, bajo la nueva ley de la alianza público-privada.

A los efectos de que estas ‘ideas’ y ‘leyes’ puedan canalizarse hacia el logro de sus objetivos a corto y largo plazo, creemos que se debe garantizar un ‘modus operandi’ para estas ideas y proyectos, mediante la creación de leyes que protejan estas ‘actividades’ y garanticen una armoniosa  y efectiva implementación.  En este sentido se habló de la necesidad de buscar Fondos No Reembolsables de países desarrollados  e instituciones y filántropos, con interés en invertir en el sector social (salud-nutrición-educación) y ambiental del Paraguay. 

Para esto será necesario crear igualmente un Proyecto de Ley que focalice sobre una estructura legal, que regule y proteja de injerencias estatales, que puedan afectar tanto la captación de tales fondos no reembolsables como la implementación efectiva de los proyectos en cuestión, a través de Organizaciones No Gubernamentales.

Existe igualmente mucho interés en numerosos países desarrollados, de grupos consultores en áreas específicas de carácter estratégico, en la participación de asesorías técnicas para ciertos proyectos de desarrollo productivo e industrial, que bien pueden atraer numerosas empresas hacia nuestro país, para radicar capitales y por ende en emprendimientos industriales y de infraestructura, que tanto necesita el país para su despegue económico.

 

 

*Yvy Marane’y: de la filosofía guaraní: ‘La Tierra Sin Mal’.

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