Vergüenza parlamentaria

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¿Qué hicieron hasta ahora los anteriores y actuales parlamentarios altoparanaenses por el décimo departamento? No existen antecedentes muy fructíferos para la ciudadanía, aparte de los viajes de placeres que realizan frecuentemente los diputados, generando gastos millonarios a las arcas del Estado, y que al final es el pueblo el que paga, para que estos holgazanes de la política criolla paraguaya continúen en sus andanzas.

Históricamente nunca los legisladores altoparanaenses justificaron el cargo al cual fueron electos por el pueblo. Contados con los dedos son los diputados que presentaron proyectos provechosos para la región, pero que terminaron devorados por la mayoría aplanadora, a la que no le gusta hacer nada, que no sea presentarse a percibir sus jugosas dietas, llegado el fin de mes.

La ciudadanía altoparanaense y paraguaya ya está cansada de los políticos sanguijuelas, que solo acceden al cargo para prenderse como garrapatas a las arcas del Estado, siempre muy “generosas” con los vividores, personajes que abundan en este país de gente noble. También esta nación guaraní se caracteriza en abrigar en su tierra a extranjeros, acusados de diversos delitos en sus respectivos países, inclusive hasta a criminales de guerra, como el caso de Josef Mengele y otros.

El pueblo esteño, en cada elección, debe castigar en las urnas a estos legisladores improductivos. Es hora de decirle no a los políticos hipócritas, que con mentiras embauca a la ciudadanía, que sueña ver crecer y desarrollar su comunidad o su región.

Nuestros actuales representantes ante la Cámara Baja, en más de un año de gestión parlamentaria casi no han hecho nada en beneficio de la pujante región del Alto Paraná. Carlos Portillo, Andrés Retamozo, Ramón Romero Roa, Elio Cabral, Mario Concepción Quintana, Oscar González Drakeford y Blanca de Caballero, se pasaron viajando, ante que presentar proyectos de ley que vayan en beneficio de este departamento. El único que marcó la diferencia hasta ahora es el colorado cartista, Romero Roa.

En el caso del liberal Portillo, constituye la mayor vergüenza legislativa, no sólo para esta región, sino para toda la república. En escándalo tras escándalo se vio envuelto, que va desde títulos falsos hasta viajes fantasmas, como el último, en el que supuestamente estuvo en un congreso en Las Vegas, pero que realmente nunca lo hizo, pero sí utilizó los 20 millones de guaraníes de viático.

Entonces, para que no se continúe generando legisladores mediocres, el pueblo debe comenzar a tomar conciencia y madurar sobre la importancia que tiene ese momento histórico cuando deposita su voto en la urna. Ese paso es de fundamental importancia en la vida cívica de cada paraguayo, porque está haciendo una opción para el cambio definitivo de una nación o para que todo siga en statu quo.

 

Llegó el momento de limpiar la cara del país, generando la anhelada transformación socio-política. Pero eso solo se conseguirá con la madurez de los gobernados y gobernantes, sumada a una gran dosis de voluntad política. De lo contrario, seguiremos siendo ignorados por los países emergentes. Paraguay tiene todo para salir adelante, abundante materia prima, tierras aptas para el cultivo, clima propicio, pocos habitantes, etc. Sólo falta mayor patriotismo de quienes tienen la sartén por el mango. No sigamos facilitando políticos haraganes y mediocres.

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