Escribe: Peter Tase
Marquette University
En su reunión del 9 de julio de 2014 con Hugo Velázquez, presidente de la Cámara de Diputados, Eladio Loizaga, canciller del Paraguay, confirmó el pleno apoyo para la candidatura de Bolivia al Mercosur. El gobierno del Paraguay brinda el apoyo y tiene toda la predisposición para el ingreso de Bolivia en el bloque regional.
Mientras Bolivia es considerado como un aliado estratégico del Paraguay, la Cancillería en Asunción, desde la visita oficial del presidente Horacio Cartes a La Paz (el 6 de diciembre de 2013) tuvo solamente una reunión bilateral, encabezada por los vice ministros Federico Franco González, en representación del Paraguay y Clarens Endara en representación de Bolivia; bajo el marco del Grupo Técnico Mixto de Integración Física Paraguay-Bolivia.
Luego de la reunión del 26 de mayo de 2014, el viceministro González admitió que la integración y el intercambio comercial entre ambas naciones tienen “dificultades de conectividad, lógicamente eso hace que la cosa no sea tan sencilla.” Para el Paraguay, estas relaciones se hacen más difíciles todavía teniendo en cuenta que el país por más de seis años no ha designado un embajador en La Paz. Además será muy difícil lograr proyectos que benefician ambas naciones, teniendo solo dos reuniones del Grupo Mixto en cada año. Aparte de la integración de Bolivia en Mercosur, una tarea que no pertenece solo al Paraguay hasta hoy en día, Asunción y La Paz no están implementando algún proyecto concreto sobre la integración económica bilateral.
Cada vez que la aduana de Argentina decide poner trabas a las exportaciones del Paraguay, con destino a Chile, causa un perjuicio económico a los empresarios del Paraguay, en frente de esta situación la Cancillería debería actuar con más agilidad con respecto a la cooperación bilateral con Bolivia. Los comerciantes paraguayos cada vez que pasan por Argentina, pierden millones de dólares esperando los controles exhaustivos de las autoridades argentinas. Frente a esta situación pésima causada por las autoridades argentinas, la Cancillería del Paraguay tendría que avanzar más hacia la cooperación de Asunción con Bolivia e inmediatamente asistir el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, buscar fondos en el extranjero e invertir las mismas para mejorar el estado de la ruta Transchaco, que es la única puerta de salida de los productos paraguayos hacia los mercados del Pacífico. Dicha mentalidad de actuación es presente también en una carta que yo recibí dos meses atrás por el Embajador del Paraguay en Costa Rica, Embajador Oscar B. Llanes Torres, escribiéndome: “Un diplomático no es vendedor, es un articulador, prepara el escenario para que los empresarios conversen, realicen negocios, compren y vendan, deben establecer vínculos estratégicos para desarrollar y expandir sus empresas, la Cancillería no es la encargada de buscar compradores a sus productos, su misión, establecer los adecuados contactos para que los interesados intercambien sus objetivos respectivos. Son los empresarios los que tienen que fortalecer sus perspectivas, ampliar sus mercados y los diplomáticos realizar los contactos por el conocimiento del mercado y la idoneidad de los probables contrapartes, esa es la misión de un diplomático.” Una legítima pregunta sería: Cuál es el rol de la Cancillería si la misma no brinda apoyo al sector empresariado y tampoco toma contactos con sus pares en los países de la región, para poder mejorar la integración económica del Paraguay. Estoy seguro que los jóvenes profesionales de Alto Paraná y de todo el país, le darían pragmáticas soluciones a los presentes desafíos de la Cancillería si ellos tienen la oportunidad de prestar sus servicios a la política exterior de este maravilloso país. En el caso de las relaciones económicas con Bolivia, Asunción demuestra claramente que no tiene la voluntad de fortalecer los lazos con La Paz.
Por parte del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), hay una grande predisposición y muy pronto se espera el inicio de los trabajos de infraestructura, durante el resto del 2014, donde se mejorará el trazado de la Ruta IX, desde Puente Remanso hasta Infante Rivarola. En este emprendimiento de infraestructura la Cancillería Nacional no está brindando ningún apoyo en concepto de buscar recursos financieros al exterior, en particular a las organizaciones multilaterales que tienen la posibilidad de otorgar subvenciones para esta clase de proyectos de infraestructura. En esta obra se prevé un mantenimiento total del bacheo, la limpieza de la franja del dominio, señalización, limpieza de cauces, y reconstrucción de algunos pequeños tramos que están totalmente intransitables. Para ambos países sería muy útil agilizar más los contactos bilaterales, no sólo en relaciones políticas sino también en el intercambio de experiencias en tecnología de minería, extracción de metales preciosos y gas natural y también el desarrollo de parques logísticos en el Chaco paraguayo. Por otra parte, el Senado del Paraguay está dando una alta prioridad a la aprobación y designación de un nuevo embajador paraguayo en La Paz. En este sentido se espera un acercamiento más pragmático entre ambas naciones, y la Cancillería Nacional lentamente se está dando cuenta que Bolivia es un país clave para llevar los productos del Paraguay hacia los mercados del Asia y Pacífico.
Para el viceministro Clarens Endara, Bolivia “está reavivando nuevamente todas las tareas que habían quedado pendientes con Paraguay. Nosotros creemos que el relanzamiento de estos trabajos que tengan que ver específicamente con infraestructuras, con el tema de conectar a nuestros pueblos, es algo que no puede quedar pendiente”. Así como puntualizó el alto representante del país vecino, Paraguay no tiene que perder más tiempo dejando atrás su integración económico-comercial con la ayuda que brinda el país andino. Después de la exitosa visita del presidente Cartes a La Paz, Asunción tiene una grande oportunidad para estrechar aún más los contactos con Bolivia, teniendo reuniones y visitas recíprocas cada dos meses y no tener sólo dos reuniones por año. Bolivia ha planteado de una forma constructiva un mecanismo que permitirá el acceso hacia algún puerto, ya sea en el Pacífico o en el Atlántico y hacer posible el desarrollo de ambos pueblos.
Entre Asunción y La Paz existe una interdependencia. La Reunión del presidente Evo Morales con el presidente Cartes en La Paz, abrió un nuevo camino de confianza que tendría que tomar un lugar prioritario en la agenda de la política exterior del Paraguay. El acercamiento no tiene que quedarse sólo en papel, el Canciller Nacional, después de unos meses, tiene que hacer un profundo análisis sobre los proyectos conjuntos que están pendientes y afectan en forma directa el bienestar de ambos pueblos.
Bolivia muy pronto entrará al Mercosur gracias al apoyo de los Congresos de Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela; que están en favor de la incorporación del país andino al bloque regional, mientras Paraguay es el último país miembro que dé su visto bueno para formalizar el ingreso de La Paz al Mercosur. El problema es que el Gobierno del Paraguay no puede enviar al Parlamento el Protocolo de Adhesión para que sea ratificado porque no suscribió el documento aprobado cuando el país estuvo suspendido del Mercosur. La Cancillería está buscando una salida jurídica para esta situación, y obviamente sería sólo una cuestión de tiempo.
Bolivia dio un salto tecnológico en diciembre del 2013; cuando puso en órbita desde una base en China su primer satélite de telecomunicaciones, bajo la presencia del presidente Evo Morales y una numerosa comitiva boliviana en el Centro de Lanzamiento de Satélites de Xichan en la provincia Suchuan. Dicho proyecto que entró en plena función en marzo de 2014, fue financiado con un crédito del Banco de Desarrollo Chino de US$302 millones, lo cual permitió la reducción de los costos de telecomunicaciones y sobre todo mejoró el acceso a la televisión e internet en las comunidades rurales. Este logro estratégico de Bolivia es un excelente ejemplo para el Paraguay, de seguir adelante con la cabeza arriba y al mismo tiempo entrenar los diplomáticos de una nueva generación con una visión clara para defender los intereses patrios, y sobre todo liderar el mejoramiento de la imagen nacional alrededor del mundo y dejar de ser la cola de América Latina, para convertir al Paraguay en un país que comienza a liderar en el continente un posicionamiento científico.
Desde el 1989, después de la caída de la dictadura del general Alfredo Stroessner, Paraguay no ha tenido una estrategia nacional que pueda encarar su inserción y participación digna en los mercados regionales y en otras partes del mundo. Después de más de veinte y cinco años gobernado por líderes elegidos en forma democrática, Paraguay y el Ministerio de Relaciones Exteriores demuestra constantemente una actitud atrasada hacia la promoción de los valores democráticos, progreso socio-económico del país en el exterior, y sobre todo incrementar las relaciones comerciales entre Asunción y otros países asiáticos que tienen vínculos históricos con la nación ubicada en el corazón de América del Sur. Uno de los casos, ocurrido recientemente, que sirve como un excelente ejemplo que demuestra la lentitud de la Cancillería, es la primera visita oficial del presidente Horacio Cartes al Japón, el 23 de junio pasado, durante la cual se reunió con su homólogo japonés, Shinzo Abe y el emperador Akihito. En esta oportunidad la Cancillería perdió la oportunidad de promover los productos agropecuarios, carne vacuna, y explorar la posibilidad de exportar la carne y azúcar orgánico del Paraguay al mercado de Japón. En esta ocasión el canciller Loizaga tendría que plantear a sus pares japoneses, el inicio de un comité técnico bilateral con el objetivo de negociar asuntos comerciales que son beneficiosos para ambos países, así como empezó Australia con Japón siete años atrás. El 8 de julio de 2014, sólo 15 días después de la visita de Horacio Cartes al Japón, el primer ministro Shinzo Abe firmó en Camberra, el histórico Acuerdo de Cooperación Económica con el primer ministro de Australia Tony Abbott. La falta de resultados perceptibles en el ámbito comercial durante su última visita en Japón demuestra una vez más la ausencia de una estrategia de largo plazo en la política exterior del Paraguay. El periodista Alfredo Schramm tuvo razón cuando escribió lo siguiente en el Diario 5 Días (2011): “El poder político de turno vuelve a repetir los viejos vicios de gobiernos anteriores: anteponer intereses políticos y personales sobre lo que el país necesita,” en este caso la Cancillería está dejando atrás los intereses patrios y sigue siendo cada vez más irrelevante.
Todos los gobiernos democráticos en el Paraguay no han tenido la capacidad de llevar adelante una estrategia nacional y hoja de ruta en su política exterior, que pueda defender el interés económico y negociar asuntos comerciales con otros países, empezando con Bolivia y Ecuador y después seguir con Japón, Indonesia, Vietnam y Malaysia. Teniendo estas autoridades antiguas en la cúpula de la Cancillería Nacional, Paraguay seguirá a la deriva, sin hoja de ruta y con un futuro incierto. El país no puede seguir dependiendo del «viento de cola» internacional para seguir creciendo.





























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