Cartes asegura blindaje sin dar mayor poder al clan ZI

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Javier Zacarías Irún fue virtualmente “despedido” de su función como suplente en el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM) por una orden superior que trata de arreglar la vapuleada imagen de los legisladores.

Escribe: Luis Alen.

Finalmente, el cartismo tuvo que dar marcha atrás y decidió prescindir del senador Hernán Rivas en el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, con tal de seguir con el control de la Justicia, pero esta vez eligiendo a un senador con una mejor formación académica como Derlis Maidana, el exdiputado y exgobernador de Misiones. HC en contrapartida prescindió del senador Javier Zacarías Irún, quien desistió de acceder a la sucesión Rivas al renunciar como su suplente al conocer la intención de HC de no avalar su ida al JEM. Cartes no quiso otorgar mayor poder al clan ZI. Estas movidas relevantes se dieron en momentos en que Santi Peña realizaba un intenso “lobby” en Estados Unidos para intentar recomponer la relación con la potencia norteamericana y tratar de mostrar su independencia de HC.

Horacio Cartes ordenó el cese del cuestionado senador Hernán Rivas como representante del Senado ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM), pero no cedió un ápice en su control sobre la Justicia. El cartismo sigue teniendo la manija del JEM, ahora a través del senador Derlis Maidana, quien posee una mejor formación como profesional abogado que Rivas, pero será quien de ahora en más deberá canalizar las órdenes de HC para controlar a los magistrados.

HC tampoco admitió que se otorgue mayor poder político al clan ZI, ya que también obligó a renunciar a Javier Zacarías Irún como suplente en el JEM, por lo que el senador esteño no pudo ocupar la vacancia dejada por Rivas.

La sustitución de Hernán Rivas se dio después de un gran escándalo ocasionado por las sospechas de que había sido nombrado con un título falso de abogado, lo que sumió al cartismo en un proceso de desgaste muy pronunciado, en momentos en que el presidente Santiago Peña se hallaba de visita en Washington DC, atareado en una misión de demostrar su liderazgo en la lucha contra la corrupción y la impunidad, como es la agenda norteamericana para el Paraguay, incluyendo también la difícil tarea de mostrar su autonomía y equidistancia en algunas decisiones que hacen a la muy urgente institucionalización del país, ya que en términos políticos sigue siendo muy dependiente de su mentor HC.

No le resulta fácil a Santi desprenderse de la inevitable dependencia de Horacio, que le dificulta gobernar la crisis económica y social del país, porque todo está supeditado a defender al Patrón de las acechanzas de Estados Unidos y de los condicionamientos del plan anticorrupción e impunidad de la embajada, que Peña acepta en un 95 por ciento según él mismo expresó, pero cuyo éxito futuro dependerá finalmente de cómo se va instalando y profundizando una mayor independencia judicial de los poderes fáctico y político que detenta precisamente HC, el titular de la ANR.

Horacio prefirió ahora volcarse en el apoyo a Derlis Maidana, un hombre mejor formado que el anterior representante senatorial en el JEM, Hernán Rivas, quien fue acusado incluso de presentar un diploma falso de abogado, porque la Constitución exige para ocupar un lugar como “juez de jueces” en el Jurado, la posesión del título académico.

Pero ocurrió un hecho llamativo: HC optó por dejar de lado a Javier Zacarias Irún, quien era el siguiente en la lista para ir al JEM, como suplente de Rivas, y decidió dar su apoyo a Maidana, quien fue electo por los senadores tanto del coloradismo cartista como de los liberales y opositores procartistas.

Es evidente que el hombre fuerte de la política nacional no quiere depender de un clan ZI que tendría poder creciente en el caso que Javier estuviera en el JEM, en vista que junto a su hermano Justo Zacarías Irún en la titularidad de Itaipú y la esposa de éste la diputada Rocío Abed en posición de liderar la bancada cartista de la Cámara Baja, supondría prácticamente un poder paralelo al de HC, lo cual éste difícilmente lo admitiría.

Peña en la encrucijada

En cuanto a poder paralelo se trata, lo que ocurre en el Congreso de la República es notoriamente un manoseo increíble de tan alta representación del pueblo, por parte del cartismo y del mismo Horacio Cartes, porque los grandes temas nacionales son olvidados o tergiversados en aras de los intereses bastardos del liderazgo cartista, que por un lado aprueba dar “poderes extraordinarios” al Ejecutivo de Peña para afrontar el déficit presupuestario y endeudar más al país con la emisión descontrolada de bonos soberanos, al mismo tiempo que se engolosina a los legisladores con desmedidos aumentos de su dieta parlamentaria, olvidando que el país afronta una fuerte crisis económica y social.

El problema es que el Patrón tiene que aprovechar su mayoría parlamentaria, otorgando lo que también piden los senadores y diputados que le son afines a su plan de unicato personalista del poder, en materia de beneficios y prebendas, con tal de asegurar su preeminencia sobre el otro poder del Estado, el Judicial, así como sobre el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y el Consejo de la Magistratura, que entra en la recta final de la elección del nuevo representante de los abogados, donde el cartismo tratará de instalar otra pieza más para su blindaje en la Justicia.

En el JEM también existe el cuestionamiento a su titular, el diputado cartista Orlando Arévalo, quien también tendría problemas con su título de abogado, al igual que el senador Hernán Rivas, ahora prácticamente destituido por sus pares.

Como toda respuesta a los cuestionamientos, el cartismo ensaya fórmulas de defensa armando denuncias contra las legisladoras más críticas a sus representantes en el JEM, como el caso de las senadoras Kattya González, Celeste Amarilla y Yolanda Paredes, en una especie de “vendetta” para ponerlas en una posible posición de pérdida de investidura a quienes asumen valientes posturas contra el unicato cartista.

Todo esto implica para Santi Peña una especie de “ser o no ser” de la imagen presidencial. Por ahora no hay fotos junto al líder supremo, por una estrategia proveniente seguramente del mismo HC, pero en el último episodio de Hernán Rivas y de su posible título “trucho” que le obligó a pedir ser apartado del JEM, los senadores cartistas y sus satélites liberales ya no disimularon el hecho de que debían pedir el “parecer” de Cartes para tomar una determinación definitiva con respecto al colega pillado con el diploma supuestamente falso.

Mientras tanto, el presidente Peña se encontraba tratando de explicar a los potenciales inversionistas de Estados Unidos las bondades del sistema económico paraguayo, donde por otro lado los empresarios locales ya están ansiosos en tratar de conocer quién realmente da órdenes en el Paraguay para hacer realidad las inversiones y las radicaciones de capitales que son tan necesarias para mover la máquina económica nacional. ¿Es Santi o Cartes quien da la última palabra, también en economía y negocios? Esa es la cuestión.

Ocurrió con el presupuesto nacional la mayor prueba de quién realmente gobierna en el país, cuando en un principio Peña trató de instalar la idea de un presupuesto austero, sin agregados en la Comisión Bicameral. Pero poco tiempo después ya sobrevino el pedido de “poderes extraordinarios” para conseguir financiamiento externo extra para el mismo presupuesto, por parte de Peña, con el remate que surgió ahora del incremento de la dieta mensual parlamentaria de G. 5 millones para cada legislador, como “premio” a su indeclinable fervor por el cartismo, lo que equivale evidentemente a un pago del Patrón del Quincho a su fidelidad, pero a costa del sufrido pueblo paraguayo, que en su mayoría no llega ni siquiera a alcanzar la primera quincena del mes con sus escuálidos ingresos.

Los legisladores trataron de racionalizar el incremento instalando la idea de que el aumento de salario sería para “desalentar la corrupción”, lo que implica no sólo aquello de “a confesión de parte relevo de pruebas”, sino también avala la convicción popular de que la política se ha convertido en un vulgar mercado de compra-venta de conciencias, o incluso en un burdel de mala muerte, como ya incluso definiera al Senado y al Congreso el expresidente Mario Abdo cuando aún era senador durante la presidencia del mismo HC.

Los sucesivos escándalos que agobian al Congreso y que hablan mal de la clase política, o por lo menos de una parte de ella al incluir hasta chismes de alcoba referidos a “bajos instintos de índole sexual”, deberían llevar a una reflexión desapasionada de la sociedad civil para tratar de instalar la idea de un cambio necesario para fortalecer antes que nada las instituciones encargadas de brindar justicia en aras de una mayor seguridad no sólo jurídica sino hasta de las personas físicas, dado el incremento de la inseguridad en el ámbito ciudadano, incentivada muchas veces por el accionar sin trabas de las mafias ligadas al crimen organizado.

Intenso “lobby” continental

¿Para qué fue el presidente Peña a Washington en el inicio mismo de su gestión? Resulta evidente que Santi fue a Estados Unidos con el propósito no sólo de dar a conocer las potencialidades de la economía paraguaya en un contexto regional e internacional amenazado por las guerras y la inestabilidad política, sino también para demostrar que está al mando del gobierno en un delicado equilibrio con el Patrón HC, quien fue sancionado por el mismísimo gobierno norteamericano por ser “significativamente corrupto”.

El intenso “lobby” se concretó con los legisladores de la Unión americana, para eventualmente explicarles, a favor o en contra de HC, si es factible la posibilidad de una “coexistencia” con el Patrón, al mismo tiempo que se pulsa el grado de aceptación o no entre los congresistas de Estados Unidos sobre el virtual cogobierno con el líder colorado, para quien en cierta manera resulta vital mantener ciertos lazos con el sector más conservador del Congreso estadounidense, principalmente en la Cámara de Representantes dominada por los republicanos, frente al Senado donde los demócratas del presidente Joe Biden cuentan con mayoría.

No hay que olvidar que el Patrón también tiene una espada de Damocles sobre su cabeza en el tema de la acusación de un testigo del asesinato del fiscal Marcelo Pecci en Colombia, que lo vincula como el “autor moral” del magnicidio, que habría sido ordenado por Cartes en conjunto con el supuesto narco Miguel Insfrán, alias “Tío Rico”, quien es investigado en el operativo A Ultranza Py.

Por ahora, la investigación de la grave acusación cae en terreno de la fiscalía paraguaya, según el fiscal colombiano encargado del caso en el Norte del continente, pero atendiendo a las anteriores actuaciones de los fiscales paraguayos cuando se trata de investigar a Cartes, poco es lo que se puede esperar que progrese el caso de dilucidar si quién finalmente dio la orden de asesinar al fiscal antidrogas paraguayo en tierras colombianas cuando estaba en plena luna de miel.

Asimismo, Santi aprovechó su presencia en la capital de Estados Unidos para insistir ante la secretaría general de la Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre los derechos del Paraguay a la libre navegación en la hidrovía Paraguay-Paraná, frente a la medida argentina todavía vigente de cobrar un peaje, lo que podría seguir siendo un motivo de roce en la relación con Buenos Aires si el actual ministro de Economía Sergio Massa consigue finalmente alzarse con el poder político del país vecino en el balotaje del 19 de noviembre frente al ultra derechista Javier Milei, quien será apoyado por la candidata derrotada del macrismo, Patricia Bullrich, que ocupó el tercer lugar en los pasados comicios presidenciales de la Argentina.

Santi Peña sabe que quien gane las elecciones, sea Massa o Milei, deberá sentarse a negociar con Paraguay temas tan sensibles como Yacyretá o el peaje en la hidrovía, teniendo como mira el respeto al espíritu de integración en el Mercosur, donde justamente el gobierno paraguayo ya mostró de sobra su espíritu integracionista en la conexión energética con Argentina en el emprendimiento hidroeléctrico binacional del río Paraná, donde los vecinos se llevan gran parte del fluido eléctrico que es propiedad del Paraguay y consiguen así un menor costo de la tarifa de electricidad a nivel del consumidor final argentino.

Pero Santi debe estar calculando que la relación con Argentina podría ser diferente en el caso que gane Javier Milei, atendiendo a la característica muy diferente que éste pretende dar a su gobierno en relación con el actual dominado por la centroizquierda peronista.

Ya se habla de que la primera visita al extranjero de ganar Milei, será al Paraguay, lo que supondría para el gobierno cartista un aval significativo para marcar distancia del actual peronista que pretende coartar el crecimiento económico paraguayo y las inversiones argentinas en nuestro país, con el peaje de la hidrovía, un tipo de cambio que no favorece a la industria paraguaya y la intención de mantener un statu quo perjudicial para el Paraguay en Yacyretá.

El periplo de Peña debía tener una parada también “significativa” en Brasilia, el jueves 26 de octubre, para asistir con el presidente brasileño Lula da Silva a la primera sesión conjunta paraguayo-brasileña de la nueva cúpula de Itaipú Binacional, la cual fue suspendida de manera inusual, por una indisposición gripal del jefe de Estado brasileño, pese a lo cual se lo vio a Lula en otros actos precedentes y en el mismo día. Llama la atención la brusca suspensión de la reunión que iba a iniciar la negociación sobre el Anexo C del Tratado, tras más de dos meses de su caducidad prevista hace 50 años para el 13 de agosto de 2023.

Es una señal clara que el gobierno brasileño puede dar largas al asunto, toda vez que el gobierno paraguayo no esté tan conforme con algunas de sus propuestas para poner sólo en vigencia una tarifa de la energía que le sea más favorable a sus intereses, como sería la actual vigente, y no elevarla en demasía como desearía la parte paraguaya con el fin de contar con excedentes que le permitan al gobierno de Peña realizar inversiones que le financien un presupuesto sumamente deficitario como el que sería aprobado para 2024 por el Congreso nacional dominado por el cartismo.

¿Logró Santi Peña su objetivo de recomponer la relación con Estados Unidos? después de la “falta de respeto” a su investidura, según sus propias expresiones, al aconsejar la potencia del Norte que Santi se fuera desmarcando de HC, con un aviso de potenciales nuevas sanciones a quienes “permitan que prosigan las operaciones de HC y otros corruptos”.

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