Cartes y la corrupción

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Cuando asumió Horacio Cartes el poder el 15 de agosto del 2013, un alto porcentaje de la ciudadanía coincidía en que se podía poner fin a la galopante corrupción que impera en el Paraguay, porque el que llegaba al poder era un exitoso y acaudalado empresario.

Sin embargo, a pocos días de haber tomado la posta del poder ya comenzó a mostrar su verdadero perfil, el de una persona que estaba dispuesto a transformar el gobierno en una empresa privada, como quedó demostrado a lo largo de estos 5 años.

Cartes para tener a su disposición el Estado paraguayo, lo primero que hizo fue inmiscuirles a sus gerentes en todas las determinaciones importantes del gobierno, donde tomaron decisiones y concretaron “negociaciones” a espaldas de la ciudadanía, para generar beneficios a determinados grupos y personas, como en los últimos meses están saltando a la luz pública.

Varias licitaciones y contratos leoninos comenzaron a ventilarse en este gobierno, y curiosamente aparecen por detrás gente del entorno del presidente Cartes, como por ejemplo, algunos ministros y gerentes de sus empresas. Al mandatario pareciera importarle poco que personas muy cercanas a él estén involucradas en hechos irregulares. Lejos de tomar intervención, Cartes durante toda su gestión se dedicó a apañar las fechorías de varios de sus amigotes de turno.

El presidente Cartes, al parecer es un obsesionado por los hechos irregulares, porque durante todo este tiempo de su gestión se le vio rodeado de personas de dudosos y nefastos antecedentes. Y a pesar de las denuncias judiciales y las constantes publicaciones de la prensa, que denotaban los hechos, el mandatario nunca se incomodó y ni se molestó por los políticos impresentables que hasta ahora lo acorralan. Muy por el contrario, el jefe de Estado, a varios de ellos les otorga protección e impunidad.

Se pasó enfatizando y promocionando durante todo el periodo de su gobierno la “transparencia de gestión”, pero nunca lo cumplió. Esta expresión hasta se convirtió en un chiste, porque Cartes antes que respaldar cualquier investigación contra algunos miembros de su entorno político y administrativo, hizo, totalmente, lo contrario, usó su influencia para brindar amparo a personas muy comprometidas con la corrupción.

De esta manera el actual presidente iba perdiendo confianza y principalmente, respeto, porque siempre estuvo distante del discurso a la acción. Se rodeó de los más tenebrosos y facinerosos personajes, como Javier Zacarías Irún, Oscar González Daher, Víctor Bogado, Luis Canillas, entre otros ilustres, muy comprometidos con hechos de corrupción, pero que hoy en día gozan de abierta impunidad por parte de las instituciones que deberían investigarlos, por varios casos que son públicos.

Cartes nunca transmitió una etiqueta de estadista. Siempre se movió en un entorno de pillos, donde no resaltaba, necesariamente, por estar rodeado de un entorno de ilustres personas, lo cual no inspiraba respeto por parte de la ciudadanía hacia su gestión.

 

A cinco años de gestión, que expira el próximo 15 de agosto de este año, estará desalojando el Palacio de López uno de los peores presidentes que se recuerden en la era pos Stroessner. Llegó a la primera magistratura de la nación con una enorme expectativa y se retira de la peor manera, lo que ningún mandatario querrá hacerlo. Cartes termina su gestión, salpicado con su entorno en una terrible corrupción y descrédito.  

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