EE.UU. respalda a Santi, pero prefiere que no dependa de HC

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La foto de la credencial democrática y de la alianza con Estados Unidos, entre Joe Biden y Santi Peña con sus respectivas esposas, la semana pasada en Nueva York. Al mismo tiempo se conoció el plan anticorrupción para Paraguay del gobierno norteamericano.

Escribe: Luis Alen.

Un documento desclasificado de Estados Unidos, al que tuvo acceso la prensa paraguaya, revela el modus operandi norteamericano con respecto al condicionamiento que le hace a Santiago Peña, de colaborar con su gobierno en la lucha contra la corrupción. Pero a sabiendas de su dependencia del Patrón HC, le pide al mismo tiempo ir alejándose de éste. Como toda respuesta, el mismo día que se produjo la filtración, Santi renovó su lealtad a Horacio Cartes, en plena sesión de la junta de gobierno de la ANR.

Ya están marcadas las cartas de antemano en el tapete del escenario político nacional, al filtrarse el confidencial “plan anticorrupción” del gobierno de Estados Unidos que aplicará en el caso paraguayo y específicamente ante la realidad del poder fáctico que ostenta Cartes, que influye sin lugar a dudas en la toma de decisiones del presidente Peña, y que por tal motivo puede estar llevando adelante un gobierno “bicéfalo” (de dos cabezas), salvo que Santi se aleje de su protector.

Así está expuesto sin ningún disimulo el deseo de la potencia norteamericana, explicitado en el mismo programa de acción revelado ahora, y que el cartismo ha tomado muy en serio, por cuenta de voceros como el titular del Senado, Silvio “Beto” Ovelar, quien aludió sin tapujos a la supuesta intención del gobierno de Joe Biden de distanciar al presidente Peña del hombre fuerte HC, su mentor político.

Aunque el embajador Marc Ostfield no quiso comentar el contenido del documento filtrado, que incluso habría tenido dos versiones siendo la última conocida el miércoles 27 de septiembre, tampoco lo desmintió de modo tajante y la falta de una explicación formal envía el mensaje no sólo de su autenticidad sino del hecho de que se está en presencia de un espaldarazo de mucho peso para Santi, después que durante su viaje a Nueva York para la asamblea de la ONU haya logrado la codiciada fotografía de “presentación en sociedad” con el presidente Biden y su esposa, la semana pasada, en compañía de la primera dama de nuestro país.

Además, el plan de Estados Unidos coincide en cierta manera con el énfasis dado, por ejemplo, al programa de tres meses que surgió de la cumbre de poderes convocada por Peña para fortalecer las instituciones encargadas de la lucha contra la corrupción en la administración del Estado, como la Contraloría, pero también pone la mira en el combate a la impunidad judicial y el aporte que pueda hacer la sociedad civil como una especie de contralor del funcionamiento de las instituciones y muy especialmente de la Fiscalía y el Poder Judicial.

Sin embargo, Santi sabe que su gobierno depende del poder del Patrón del Quincho, hasta el punto que aunque cuente con el apoyo norteamericano para que pueda encarar su mismo plan anticorrupción que motivó la cumbre de poderes que convocó a poco de asumir el mando el pasado agosto, tal como dice el documento filtrado desde la embajada a la larga sólo tendrá éxito si logra una cierta independencia del poder cartista, que en esencia busca defender los intereses y operaciones empresariales de Horacio Cartes, como lo expresa el mismo programa norteamericano.

 

La culpa es de Marito

Siguiendo con el libreto de culpar a Marito Abdo por las acusaciones en contra de HC, era previsible que se volviera a la carga contra el abdismo y la necesidad de encarar una investigación fiscal sobre la administración anterior, al hablar algunos de los dirigentes cartistas de la existencia de un movimiento para “dividir” a la ANR con el fin de minar el poder fáctico de Horacio.

La tan mentada división y “el discurso de odio” sólo existiría en la mente de la dirigencia cartista, a la vista del control que tiene Cartes de su bancadas en ambas cámaras del Congreso, a las que se siguen sumando tanto exponentes de la disidencia abdista de Fuerza Republicana como legisladores liberales satélites y “tránsfugas” procedentes de otros partidos opositores minoritarios.

Nunca antes en toda la transición democrática desde la caída de la dictadura stronista, un gobierno había disfrutado de una aplanadora oficialista en el Parlamento, como lo está usufructuando ahora Santi Peña para la aprobación de sus planes gubernamentales. Pero todo depende finalmente del soporte del poder instalado en la calle 25 de mayo, como era de prever y es la clave de la advertencia norteamericana a Peña, de que contará con el apoyo de Estados Unidos condicionado a que empiece a distanciarse de Cartes.

Por ahora, y a estar por la visita del miércoles 27 de septiembre del presidente a la junta de la ANR, la intención manifiesta de Peña era por lo visto ir cumpliendo con el cronograma enviado por los norteamericanos en un plan destinado a combatir la corrupción administrativa y policial que favorecen el narcotráfico, el contrabando y el financiamiento del terrorismo del PCC y el Hezbollah en la frontera, pero manteniendo en un statu quo la relación con el Patrón HC.

Sin embargo, el documento “yanqui” conocido ahora le pide algo más a Santi, como sería el caso de ir pensando en gobernar solo desde el Palacio de López, sin necesariamente pedir permiso al Patrón para algunas de las iniciativas que eventualmente podrían poner en jaque al mismo HC, como el caso de los negocios fronterizos.

Es cierto que el actual mandatario del país cuenta con el visto bueno de Cartes de avanzar en un programa de lucha contra la pobreza y para lograr un mayor acercamiento a los sectores rurales y urbanos de clase media y baja con poco o nulo acceso a los beneficios del crecimiento económico, especialmente campesinos e indígenas.

Pero si con la presencia de Santi en la junta de la ANR la intención era aparecer con el respaldo político para encarar las medidas económicas y sociales que contribuyan a la paz social, la filtración del plan anticorrupción de Estados Unidos volvió a poner en el centro de la escena política la preocupación norteamericana sobre el poder fáctico de Cartes y su relevancia para mantener incólumes los negocios del Patrón que están en la mira del Norte y de sus agencias antidroga, antilavado y antiterrorismo, que tienen relación con el interés nacional por excelencia de la potencia hegemónica mundial.

 

Relación externa compleja

El plan anticorrupción de Estados Unidos tiene un interrogante especial en el caso de HC, puesto que además del fortalecimiento de la instituciones fiscales y judiciales, así como la adecuación de las leyes y el empoderamiento de la sociedad civil, entre los principales objetivos manejados por los norteamericanos aparecen las sanciones que podría seguir adoptando Washington “contra aquellos que permiten la continuidad de las operaciones de Cartes y otros actores corruptos”, según palabras textuales del documento. Además, un anexo especial sobre HC no fue publicado, por tener datos confidenciales reservados sólo a las autoridades del Norte, y que deberían ser aplicados en los próximos seis meses, contados a partir de agosto de 2023. Es lo que se dice “poner en capilla” tanto a Santi Peña como a HC.

No podía ser más complicado el contexto político e internacional para el peñismo hasta ahora dependiente de Cartes, pero al mismo tiempo condicionado por un apoyo norteamericano que sólo estará completo si es que el presidente se independiza de su mentor político.

Por el momento, Peña tiene asegurado un panorama interno tranquilo con el apoyo del cartismo y su jefe, en la medida en que lo necesita por el frente externo bastante complicado por el tema de la hidrovía con Argentina, los pagos atrasados en Yacyretá y lo que se avecina desde octubre en la negociación que se tiene prevista con Brasil por el Anexo C de Itaipú.

Como una muestra de buena voluntad, el gobierno de Biden autorizó la prórroga en el acuerdo de facilitación del comercio con productos agrícolas, que incluye la reducción de aranceles y la posibilidad de que por fin se consiga la certificación para la exportación de carne al país del Norte. Mientras tanto, con la Unión Europea también se bajarán los decibeles en el tema del convenio anteriormente rechazado por Diputados, y que ahora deberá rever su decisión ante la reculada del cartismo para permitir el plan de reforma educativa, cambiando el cuestionario titular de “transformación” por el de “fortalecimiento”, sin dejar de lado la necesaria donación monetaria que es esencial para los programas presupuestarios del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC)

En este contexto complejo, el mensaje de Estados Unidos a Peña es de doble filo, porque le obliga al jefe de Estado a tener realmente la lapicera en los temas vitales para Estados Unidos, que se resumen en la lucha sin cuartel contra el crimen organizado, los narcos, el contrabando de tabaco, el tráfico de armas, la trata de personas y el lavado de monumentales sumas de dinero, para los que existe protección política en el país. En medio del combate, Peña podría verse obligado a romper con HC, según la advertencia de Estados Unidos, porque no sólo se golpeará al mismo Cartes sino también a todos aquellos que promuevan o protejan sus operaciones, señala el documento filtrado.

No le basta a Peña la relación con Taiwán para satisfacer a Estados Unidos, sino lo que le agrada además a la potencia es que el peñismo se empeñe en seguir, en última instancia, el plan anticorrupción impulsado por Washington que trae incluido la eventual ruptura Santi-Horacio y no tanto una lucha contra la corrupción pero con HC todavía como hombre fuerte de la política paraguaya. Así de simple.

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