El cartismo se despegaría del “cogobierno” tras las internas

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Esteban Wiens y Ulises Quintana, candidatos a la intendencia de Ciudad del Este, estarán en pugna el próximo domingo en la interna colorada.

Escribe: Luis Alen.

 

El cartismo no quiere seguir como garante del fracaso en la gestión de Marito, porque le podría ser contraproducente en las generales de 2023. Debido a esto, HC estaría evaluando una ruptura para después de las internas del domingo próximo. Los resultados de los comicios de la ANR darán una idea de cómo se presentará el escenario político, a favor o en contra del cogobierno abdo-cartista.

 

Si bien no era la pretensión inicial de la dirigencia, la interna municipal marcará necesariamente un antes y un después del cogobierno entre Marito Abdo y Horacio Cartes. Es por la sencilla razón que los resultados electorales indicarán una tendencia de lo que se puede esperar de aquí a la primaria presidencial que se realizará a finales del año próximo, donde el Patrón podría medir fuerzas con un sector disidente que resulte por demás complicado.

La “concordia colorada” se pondrá a prueba necesariamente en los comicios internos municipales, no sólo en su grado de aceptación en las bases sino porque en forma astuta, como por una especie de instinto de supervivencia, Marito y el movimiento Añetete se largan también por su lado en numerosos municipios, con el evidente propósito de demostrar que la “cicatriz” probablemente no llegue incólume a las internas del año próximo para la presidencia de la República.

Es notorio que Abdo no se decide a depender sólo de HC, quien desea erigirse en el gran elector de 2023, por cuanto sería para el jefe de Estado una muerte política prematura, teniendo aún dos años y dos meses de gobierno. Es por otro lado la oportunidad que tiene de reivindicarse, por lo menos en mínima parte, con la ciudadanía, tomando medidas que vayan en contra del actual proceso de impunidad pura y dura.

El veto presidencial contra el autoblindaje de los parlamentarios ha sido un paso positivo dado en un proceso destinado a tender nuevamente puentes con la sociedad, que precisamente le reclama al primer mandatario más firmeza en sus decisiones con miras a sobrellevar las terribles consecuencias de la crisis desatada por la pandemia del virus Covid-19, signada por sus elevadas cifras de mortalidad en gran parte provocadas por la corrupción, que es la madre de las enormes carencias en materia de infraestructura hospitalaria, medicamentos e insumos sanitarios, además de la venida a cuentagotas de las vacunas.

También la elección del nuevo titular del Senado será otro motivo para marcar la diferencia ante las aspiraciones de Horacio de copar todas las instituciones de la República, quien por lo visto no está del todo satisfecho con poner bajo su férula sólo a la fiscalía y al Poder Judicial.

Por ahora, se le hace cuesta arriba a Cartes lograr el objetivo de controlar el Senado aunque sea por intermedio de Blas Llano, quien dejó de lado aparentemente su intención de pugnar por la conducción senatorial para no dar señales muy evidentes de sometimiento al cartismo, en vísperas de la decisiva interna del directorio liberal.

Ante la falta de un candidato que reúna la mayoría requerida, se optaría por mantener el apoyo al actual titular Óscar “Cachito” Salomón, lo que resulta del agrado del abdismo y de parte de la oposición, con tal de no permitir el giro hacia HC del Senado, que sería el principio del fin, eventualmente, de la presidencia de Marito Abdo.

Así, el peor escenario ocurriría si los mismos senadores abdistas, junto a los de HC y los liberales llanistas, lograsen sustraer a la oposición algunos senadores más, con lo que podrían elevar a algún legislador pro-HC a la titularidad de la Cámara Alta, colocándose en línea de sucesión presidencial en el caso de una doble acefalía si es que pierden sus cargos Marito y Hugo Velázquez, el vicepresidente, ya sea por juicio político o por renuncia.

 

El puente roto

La caída del puente de Tacuatí en el departamento de San Pedro, con el resultado de tres lamentables muertes, marcó a fuego a un gobierno que no termina de convencer a la sociedad en cuestiones elementales como la defensa de la vida de las personas dados los crecientes números de la criminalidad y con más razón si se trata de servicios controlados por el Estado como es el caso de la seguridad vial, sin olvidar los grandes déficits en lo atinente al desempeño muy criticado de la Policía Nacional, cuyos arraigados usos corruptos son de sobra conocidos.

Con las denuncias de corrupción en licitaciones amañadas para favorecer a gente del poder, y los constantes sobrecostos en las obras, el titular del MOPC, Arnoldo Wiens, hace un buen tiempo ya dejó de constituirse en el eventual heredero de Marito en Añetete para lidiar con el delfín de HC, Santi Peña, en una posible pugna por la presidencia en las internas de 2022. Pero con el episodio del puente derrumbado fueron constantes las voces de la prensa, entre ellas los medios cartistas, para que Wiens se fuera a su casa o que volviera a su oficio anterior de pastor de la iglesia menonita.

El objetivo de poner a Wiens al frente de la cartera con más presupuesto del gabinete no podía ser otro que el de catapultarlo a la cúspide del poder, más aún cuando se venía publicitando a tambor batiente las elevadas inversiones en infraestructura vial del ministerio de Obras Públicas en plena crisis del coronavirus, lo que llevó a salvar a la economía de una caída mayor en 2020, con el aporte adicional de la agricultura y la ganadería, así como de la industria de la construcción ligada al sector inmobiliario.

Pero llama la atención que un político potencialmente presentable como Wiens se haya dejado engullir por el mecanismo corrupto ligado a las obras viales, más todavía sabiendo sus antecedentes de ministro religioso, e incluso como un conocedor de los vericuetos del laberinto de corruptelas en la función pública de nuestro país, observado con lupa en el libro de su autoría titulado: “Los cristianos y la corrupción”, donde el ex-pastor describe los fuertes desafíos a los que son sometidos los creyentes de la fe cristiana por la endémica corrupción en América Latina.

Lo que parecía ser como una tabla de salvación para Añetete terminó siendo, en el caso de Wiens, un verdadero fracaso, por lo que ahora el presidente Abdo no tiene más remedio que esperar un buen desempeño de Daniel Centurión en la interna municipal de Asunción, como alternativa con el fin de reconstruir el movimiento, además de conocer cómo le va al vicepresidente Velázquez en la consolidación de su figura potencialmente factible para poder enfrentar a lo que se viene, como es la interna presidencial frente a HC, donde evidentemente se necesitará, además de figuras con vocación de poder, mucha capacidad en la billetera.

Dani Centurión tiene la misión precisamente de medir sus fuerzas con el candidato apoyado por Cartes, Óscar “Nenecho” Rodríguez, en una suerte de muestra principal de otros ensayos que se tendrán en ciudades del interior con importante padrón, con el fin de medir el caudal de votos atribuibles tanto a Marito como a Horacio.

Está por verse también la real envergadura de la participación electoral, habida cuenta de la crítica situación sanitaria, pero se trata del primer sondeo general del grado de impacto en las bases tanto del gobierno abdista como de su apoyo cartista generado en la operación “Cicatriz” y el posterior armado de la “Concordia Colorada”, que en Ciudad del Este tendrá la propuesta de la candidatura de Ulises Quintana.

En el Alto Paraná se tendrá una prueba bastante exigente también para el gobernador, Roberto González Vaesken, en cuanto al grado de presencia en las bases coloradas de su movimiento Renovación y Unidad Colorada (RUC). Uno de sus candidatos, Esteban Wiens, deberá pugnar por la candidatura a intendente de CDE con el diputado Quintana.

Aunque el gobernador no se cansa de criticar el excesivo acaparamiento en el manejo de recursos por parte del Gobierno central, que se lleva el 93 por ciento del presupuesto frente al 7 por ciento destinado a las intendencias y gobernaciones del interior, el RUC viene a ser un desprendimiento de Añetete que también es crítico con el movimiento cartista, al que igualmente atribuye los vicios del centralismo exagerado tanto en la gestión presupuestaria como en la misma forma de gobierno autoritario del Patrón del quincho en la ANR.

 

Viene el embajador

Por fin el gobierno de Estados Unidos ha nombrado a su nuevo embajador en Paraguay, Marc Ostfield, después de nueve meses de funciones del encargado de negocios Joe Salazar. Se aprecia que el nombramiento requería de un connotado diplomático de carrera, más aún cuando es el actual “ombudsman” del Departamento de Estado, una especie de Defensor del Pueblo en dicha vital cartera para la política exterior del país del Norte.

El enviado del presidente Joe Biden tiene precisamente la misión de erigirse en nuestro país en “defensor” de la línea oficial para Latinoamérica de la nueva administración norteamericana, que apunta al fortalecimiento institucional que tiene como requisito primordial la independencia judicial, como garantía del equilibrio esencial del estado de derecho con vigencia plena de las leyes, que es el requisito básico para un crecimiento económico con inclusión social.

Ya lo dijo la vicepresidenta Kamala Harris en Guatemala, durante su reciente viaje a dicho país centroamericano, cuando puso como condición ineludible para una ayuda al desarrollo de América Latina, la plena autonomía del Poder Judicial.

Es lo que también tiene como misión el nuevo embajador de EE.UU. en Paraguay, lo que le pondrá en un rol protagónico a la hora de evaluar posibles cooperaciones con nuestro país, especialmente en el tema de la superación de la crisis sanitaria, pero con el requisito de la no injerencia política en el Poder Judicial, que actualmente se da en forma escandalosa por parte de HC, especialmente a través de su predominio en el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados.

Horacio Cartes analizará lo que más le conviene para no seguir apareciendo como el valedor de un cogobierno que es rechazado por la gente, pero debe también saber que no podrá embarcarse en una carrera acelerada en busca del poder total con sometimiento de la Justicia y del Senado, o eventualmente tumbarle a Marito, en una maniobra que lo exponga en demasía a un entredicho con las orientaciones de la potencia del Norte, que lo tiene ya entre ceja y ceja en investigaciones de sus agencias contra el lavado de dinero, el contrabando de tabaco, el narcotráfico y el financiamiento al terrorismo.

Tal vez le convendría más a HC seguir con la temática actual de ser oposición a Marito, como lo hace a través de sus voceros y sus medios, a la vez de continuar bancando al gobierno abdista sin acudir al juicio político, pero sí copando cada vez más las instituciones, en un cometido de ir midiendo ya fuerzas con otro potencial rival en la lucha por el poder y el control de los negocios, como sería el vicepresidente Hugo Velázquez o alguien del entorno de éste.

HC deberá estar atento también a la evolución de la interna liberal el próximo domingo, ya que un triunfo de Efraín Alegre le convierte a éste en rival casi seguro a enfrentar en las generales de 2023. Si es triunfador el sector de Llano o de otro contrario al efrainismo, lo lógico sería fijar la atención en una salida “empresarial” para la crisis, mediante la candidatura liberal apoyada en una gran alianza, de parte del empresario Norman Harrison, quien sin embargo por el momento no ha confirmado que se lanza a la arena política, prefiriendo seguir con sus negocios.

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