Marito debe recuperar CDE

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Como es sabido, el gobierno de Horacio Cartes, que deja el poder el próximo 15 de agosto, nunca se interesó por la suerte del segundo municipio más importante de la República, Ciudad del Este, que desde hace años está sumida en una profunda crisis económica.

El presidente electo Mario Abdo Benítez debe volcar todo su interés en la capital del Alto Paraná para buscar recuperar su dinamismo económico y su vivacidad comercial, que se ha perdido totalmente con el correr de los años.

El nuevo Gobierno debe, y es un compromiso de Marito, rediseñar la situación de este distrito fronterizo, que viene arrastrando una crisis profunda, de la que no se ha podido recuperar nunca, por falta de una decidida voluntad política de los sucesivos gobiernos de turno, y más concretamente del actual de Horacio Cartes, que prometió cuando tomó el poder, de convertir a Ciudad del Este en un polo industrial.

Lejos de cumplir la palabra empeñada, el actual mandatario creó un entorno “obediente” a sus caprichos, dedicándose a crear  sospechosos negocios y testaferros, a cambio de impunidad para varios de ellos, como el caso de Javier Zacarías Irún, quien soporta junto a su esposa, la intendente paranaense, Sandra McLeod, varias denuncias de irregularidades en la gestión pública.

El electo presidente, una vez tomado el bastón de mando, deberá trabajar, incansablemente, por la buena imagen del país, que en estos últimos años estuvo bastante manchado por la imperante corrupción que sacude a esta república. Cartes a sólo tres meses de entregar el poder nunca se inmutó por los hechos de desfalco y robo cometidos por su más inmediato entorno.

Nunca salió a hacer una declaración apoyando una investigación contra aquellos políticos envueltos en casos gravísimos, como Víctor Bogado, González Daher, Javier Zacarías, Luis Canillas, por citar a algunos personajes. Sin embargo, a boca llena se pasa hablando de “transparencia de gestión”, mientras el Paraguay es saqueado por sus propios colaboradores.

Marito tiene la magnífica oportunidad de no cometer los mismos errores de su antecesor, que no ha honrado ni en el mínimo porcentaje las promesas asumidas ante el pueblo paraguayo, por lo que el 15 de agosto próximo Cartes está obligado a  salir por la ventana del Palacio de López.

El Paraguay precisa de gobernantes patriotas y capaces, que piensen en su pueblo y no en el bolsillo ni en los amigos, para sacar réditos personales. Pero lastimosamente que en las últimas décadas ocurrió exactamente eso, de anteponer las apetencias particulares sobre los intereses de la nación. En el pos Stroessner esta realidad fue más visible, y sin mayor pudor, desvalijaron las arcas públicas del Estado paraguayo.

La transición a la democracia trajo consigo la impunidad, que los últimos años se enseñoreó de esta República, para permitir el florecimiento de la corrupción, que llegó a un grado superlativo, que hasta hoy se torna difícil detenerla.

 

Por toda esta atmósfera presentada, el próximo presidente de la República tiene la excelente oportunidad de cambiar el curso de la historia y reivindicar los derechos pisoteados del pueblo paraguayo, que desde hace años aguarda un gobierno preocupado con su suerte. En ese sentido, también Marito deberá ocuparse en especial de Ciudad del Este, antes de que sea tarde.

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