Milei trae “nuevos aires” en la relación paraguayo-argentina

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Javier Milei junto a su hermana Karina, su jefa de campaña, festejan juntos el contundente triunfo frente al peronismo, la noche del domingo 19 de noviembre en Buenos Aires.

Escribe: Luis Alen.

No se sabe aún si soplarán “buenos aires” para el Paraguay en su relación con Argentina, tras el resonante triunfo de Javier Milei en las elecciones del vecino país y socio en emprendimientos comunes como Yacyretá o la Hidrovía. Pero lo seguro es que habrá “nuevos aires” en el relacionamiento, especialmente por la amistad entre los líderes Mauricio Macri y Horacio Cartes, teniendo en cuenta que el expresidente argentino aparece como el que impulsó finalmente hacia la victoria del domingo 19 al pintoresco nuevo jefe de Estado identificado como liberal “libertario”. La irrupción de Milei como abanderado de la derecha latinoamericana ha sido reforzada por el hecho de que ha provocado la caída de un peronismo que últimamente se ha orientado hacia propuestas progresistas de centroizquierda.

La contundente victoria del “libertario” Javier Milei en Argentina, liderando una propuesta netamente de ultraderecha y partidaria de la propiedad privada así como de una economía regida por el comercio libre, es la noticia que ha conmocionado especialmente a la región sudamericana al finalizar la jornada dominguera del 19 de noviembre.

Y no es para menos, ya que el acontecimiento político tiene connotaciones de un verdadero “tsunami” para la izquierda latinoamericana, al aparecer en la Argentina un líder emergente con tendencias ultraderechistas, arropado por un plebiscito con el 56 por ciento de los votos de sus conciudadanos electores, en el balotaje en que venció al actual ministro de Economía, Sergio Massa, quien obtuvo el 44 por ciento, lo que supuso no sólo la caída del peronismo en el poder sino de la facción kirchnerista que ha tenido la manija del gobierno en el vecino país desde hace más de 20 años, de los 40 que lleva la nueva era democrática argentina, salvo el breve “interregno” del gobierno de Mauricio Macri (2015-2019)

El propio Javier Milei reconoció en su discurso en la noche del festejo de la victoria, que fue fundamental el apoyo de Mauricio Macri y de Patricia Bullrich, la candidata identificada con el macrismo que ocupó el tercer lugar en las pasadas elecciones generales y cuyos votos pasaron íntegramente a engrosar el caudal electoral que posibilitó la aplastante performance liberal sobre Sergio Massa, quien había figurado en primer lugar sobre Milei en las votaciones del pasado 22 de octubre.

“Respira” el cartismo

Para el cartismo, el nuevo gobierno de Milei que asume el próximo 10 de diciembre, viene a configurar un escenario totalmente diferente al que se había tenido últimamente en la relación con Argentina, especialmente por el cobro del “peaje” en la Hidrovía Paraguay-Paraná, y por el tema de las “deudas” de Yacyretá, porque en ambos tópicos relevantes el candidato perdedor de las elecciones, Sergio Massa, había tenido una marcada influencia y hasta un cierto aire de menosprecio a los acuerdos internacionales que tienen prácticamente rango constitucional y que vienen de años de lucha por conseguirlos, como la libre navegación de los ríos y la no menos importante paridad en el usufructo de los beneficios económicos y sociales del emprendimiento hidroeléctrico binacional.

Pero lo más reconfortante para el liderazgo de Horacio Cartes en la política paraguaya, es que su amigo Mauricio Macri tendrá especial peso político en las decisiones que pueda tomar el presidente Milei, quien de todos modos ya había adelantado que hasta los ríos serán “privatizados”, lo que de alguna forma augura que podría seguir siendo cobrado el famoso “peaje”, pero esta vez por empresas privadas que estarán a cargo de la operación de la Hidrovía, y ya no por la administración portuaria estatal que manejan los peronistas de izquierda hasta hoy en el poder con Sergio Massa a la cabeza del ministerio de Economía.

En el caso de Yacyretá, es obvio que también volverá a estar sobre el tapete el acuerdo Cartes-Macri de 2017, que había abordado el problema de la “deuda paraguaya” que data de la época de la construcción del “monumento a la corrupción”, como fue tildado el complejo binacional por el expresidente Carlos Menem hace ya unos 30 años. Este acuerdo aún no fue ratificado por el Congreso argentino, pese a que ya lo hizo el Congreso paraguayo en 2018.

 

El acuerdo Cartes-Macri fue muy criticado en su momento por expertos en energía de nuestro país, por asumir sin pestañear una deuda multimillonaria en dólares por parte del gobierno paraguayo encabezado entonces por el mismo HC, sin una auditoría integral del endeudamiento, que en su mayor parte debía ser cargado a cuenta del Tesoro argentino teniendo en cuenta que Argentina se ha llevado más del 95 por ciento de la energía en todos los años de operación de la represa hidroeléctrica, cuya operación comercial data de 1994, todo esto en base a lo estipulado en el propio Tratado de Yacyretá.

La cuestión es que Milei tendrá indudablemente como ejes prioritarios de su gestión poner en práctica las recetas para acabar con la hiperinflación y la pobreza que agobia al 40 por ciento de la población, más un 10 por ciento de indigentes, según lo dicho por el candidato ganador en su discurso de la victoria. No le será fácil al nuevo jefe de Estado argentino, más aún porque deberá tejer acuerdos en el Congreso con otras fuerzas políticas, teniendo en frente a un peronismo que se constituirá en una fuerte oposición.

El escenario latinoamericano

El propio Milei dijo en su discurso que se mantendrá firme en la primacía de la ley y en la defensa de la libertad económica, como factores claves para devolver a la Argentina a un sitial de grandeza, como el que había ostentado en los últimos dos decenios del siglo XIX y a principios del siglo XX.

Pero lo que marcará al nuevo gobierno será su papel como abanderado de la derecha latinoamericana, frente a los gobiernos de otros países más identificados con el progresismo izquierdizante, como el caso del Brasil de Lula da Silva, que había respaldado públicamente a Sergio Massa.

En este contexto el gobierno de Santiago Peña aparece como virtual “aliado” de Milei, por mantener los mismos principios de libertad económica, mercado abierto y libre circulación de capitales, además de un alineamiento con Estados Unidos en los actuales conflictos internacionales como los de Ucrania e Israel.

Sin embargo, queda por ver hasta dónde puede ir la misma línea de pensamiento y acción, en temas fundamentales como el relativo al crimen organizado, el narcotráfico, el contrabando y el lavado de dinero, donde se sabe que el nuevo Gobierno argentino buscará marcar distancias con el paraguayo, en el caso que éste prosiguiera dando franquicias a las distintas mafias que se anidan en el territorio nacional y que cuentan con ramificaciones abundantes en territorio argentino, como se ha demostrado en las frecuentes notas de la prensa del vecino país sobre el cada vez mayor relacionamiento entre bandas de narcos y contrabandistas de ambas márgenes de los ríos que hacen de frontera de los dos países.

Y más aún si, como se habla, la nueva ministra de Seguridad del gobierno Milei podría ser nada menos que Patricia Bullrich, quien ya ocupara dicha función en el gobierno de Macri, y que había elaborado informes no tan favorecedores acerca del gobierno de HC en materia de lucha contra los distintos tráficos y el “lavado”, poniendo énfasis especialmente en la Triple Frontera y en la función de los “puertos privados” paraguayos como facilitadores del paso de la “merca”.

En cualquier caso, lo que se plantea ahora es una vuelta de tuerca en Buenos Aires, lo que resulta auspicioso de cara a lo actuado por el gobierno saliente peronista y con Sergio Massa como el articulador de lo que se planteaba como una virtual “encerrona” al Paraguay, lo que podría haber perjudicado sensiblemente a nuestra economía y a su posibilidad de atraer inversiones, si es que seguía persistiendo el atropello a la libre navegación y a la pretensión de cargar al Paraguay una parte importante de la “deuda” no auditada de Yacyretá.

El gobierno de Santi Peña respondió al desafío de Massa y su gobierno de centroizquierda con el retiro de mucho más energía de Yacyretá, de lo que venía realizando el Paraguay hasta hace unos meses, poniendo en aprietos al sistema eléctrico interconectado (SADI) de la Argentina, con vistas al verano muy caliente que se avizora habrá por varios meses en el Hemisferio Sur.

Lo que finalmente podría ocurrir como impacto fuerte en nuestro país con el nuevo gobierno argentino, es que los cambios en los sistemas de asistencia social muy subsidiados vayan desapareciendo, lo que obligará a muchos compatriotas a rever su estadía en el vecino país, lo que podría suponer una mayor presión sobre el mercado de trabajo en el nuestro. Además, lógicamente, del impacto que habrá en la economía nacional en el caso de una dolarización de la economía argentina, como resultado de una de las promesas electorales de mayor voltaje de Milei, como corolario de una posible supresión de su banco central.

Atendiendo a estos “nuevos aires” procedentes del sur, el gobierno cartista de Peña tendrá que ir definiendo políticas que aminoren este impacto, tanto sobre la economía como sobre los sectores sociales más vulnerables, entre ellos los connacionales que suelen migrar temporalmente o definitivamente al país vecino para recibir asistencia social en materia de salud, educación, vivienda o hasta de jubilaciones y pensiones, entre éstos los famosos “planes” para jefes o jefas de hogar en situación de pobreza y desempleo.

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