La movida en el tablero político colorado en la Cámara de Senadores, esta semana, irritó de sobremanera al líder del Frente para la Victoria, Javier Zacarías Irún, a quien se le está diluyendo la posibilidad de que un afín, Juan Darío Monges, ocupe la presidencia de la cámara alta.
La sacudida de piezas dentro de ambas bancadas de la ANR (A y B) y que astutamente fue manejada por el legislador Juan Carlos Galaverna trajo enojo en la carpa cartista, donde Zacarías Irún y Monges, levantaron el dedo índice, apuntando directamente a “Calé” como el ideólogo del rompimiento de la estrategia que tenía preparada el ex intendente de Ciudad del Este, en llevar a Monges a la presidencia del Senado y tratar de lograr con eso la impunidad en la municipalidad paranaense, de la que viene gozando desde el 2001.
El plan zacariísta por de pronto no tiene vuelo propio, porque a mitad de camino terminó el combustible y ahora, nuevamente, deberá comenzar otras conversaciones y negociaciones en el Senado, a través de Monges, para intentar contener el aluvión ciudadano que se abalanza sobre la gestión comunal del clan Zacarías, que desde hace 13 años le tiene aislado a este distrito fronterizo, para manejar como un negocio privado el dinero de los contribuyentes.
La presión política y ciudadana es tan fuerte contra quienes malversan el dinero público, como en este caso, y así el clan Zacarías no tiene otro camino que renunciar a la soberbia y prepotencia, en las que se apoyan para continuar esquilmando los recursos del Estado. Y lo más grave de todo esto es la sombra de la impunidad que encubre a la municipalidad de Ciudad del Este.
Javier Ernesto Zacarías Irún es sin dudas el intendente de facto de la capital altoparanaense. Es el que ordena a su esposa las decisiones que se deben tomar dentro de la comuna local. El político colorado anarquizó y lo más grave, aisló del resto de la población paraguaya el municipio, donde la única ley que se conoce e impera, es la ley del clan. ¿Y las instituciones porque no funcionan? Es la pregunta que se viene realizando desde el 2001, a la que no existe respuesta hasta la fecha.
Aquí en esta capital fronteriza de la república está prohibido emitir una opinión contraria al del clan Zacarías. Si alguien lo hace, ya es acusado de instigador, desestabilizador, entre otros epítetos. Hoy son blancos de estas acusaciones, senadores, taxistas, políticos locales y dirigentes gremiales, nucleados en el denominado Frente Ciudadano, que vienen exigiendo la transparencia en la gestión pública y la posterior intervención de la municipalidad de Ciudad del Este, a raíz de la imperante corrupción existente.
Como buscando desviar el verdadero objetivo, cual es transparentar la administración del clan, el fin de semana un grupo de seccionaleros, afines a los Zacarías, se reunió para preparar una nota de denuncia ante la Junta de Gobierno contra los senadores Mario Abdo Benítez (Marito) y Arnoldo Wiens, quienes, desde un principio vienen acompañando la lucha ciudadana contra la misteriosa gestión de los Zacarías, que no aceptan divergencia en cuanto hace a la gestión municipal, que el clan califica de “honesta y transparente” (sic).
Por todo esto y varias otras cosas, reiteramos, que el Gobierno de Horacio Cartes, no puede arriesgarse a brindar su apoyo a los Zacarías en un momento sensible, en donde a los cuatro vientos el presidente enfatiza la transparencia de gestión. El jefe de Estado debe escuchar las inquietudes ciudadanas como también de los senadores, que próximamente regresarán para una audiencia pública. El círculo se está cerrando y el clan está obligado a rendir cuentas de sus acciones. No puede irritarse sólo porque los senadores quieren saber qué existe al interior de la comuna esteña.





























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