No hay votos para Nicanor y así Cartes no podrá jurar

89

Escribe: Luis Alen.

De forma incuestionable, el último “round” de la pulseada Marito vs. HC por el poder está volcándose a favor del primero, como resultado de un doble juego que ha dejado desconcertado a Cartes, a tal punto que se puede decir que la última esperanza de éste para jurar eran los votos que no hubo para Nicanor.

Decir “sí” de forma aparente, pero manteniendo un rotundo “no” en lo más profundo de sus convicciones, es el resultado de la jugada maestra entre bastidores de Marito Abdo, cual consumado estratega que no tiene nada que envidiar a los más avezados políticos que han aparecido en la historia paraguaya bicentenaria.

Esa bajada de pulgar era nada menos que la respuesta definitiva a un Horacio Cartes obsesionado por mantenerse como árbitro y hombre fuerte de la política nacional, que para tal fin no paró de someter a la sociedad a un constante “chaque”, empecinado como estaba por acumular la suma de los poderes de la República, con tal de seguir con el control de los negocios de todo tipo y, por lo tanto, garantizar la impunidad para sus movidas al margen de la Constitución y las leyes.

La novela de la jura de Nicanor Duarte Frutos, que mantenía en vilo a la ciudadanía que no quería saber nada de avalar este atropello premeditado de gran calibre a la Constitución, obedeció no precisamente a una transada de Marito y HC que en ningún momento apareció ni siquiera como un atisbo, sino a la necesidad de Colorado Añetete de garantizar la mínima gobernabilidad para el nuevo mandatario, quien tiene la lapicera pero no puede soslayar que Horacio con su dinero y su influencia sobre algunos legisladores, tanto colorados como opositores, estando incluso fuera de la senaduría activa puede darle más de un dolor de cabeza a Marito ya en pleno ejercicio de la presidencia.

Al cierre de esta edición no había votos para Nicanor, porque Añetete no aportaba los números con miras al juramento, y esto al mismo tiempo impedirá que HC lo utilice eventualmente como precedente para a su vez intentar convencer al Senado.

Lo evidente es que Marito tuvo un tira y afloja con el cartismo entre bambalinas para lograr una convivencia pacífica, quizás hasta tanto el nuevo presidente asegure la gobernabilidad o por lo menos hasta que Añetete se consolide plenamente en el poder partidario, tal vez ya antes de las internas que se prevén para la junta de gobierno de la ANR y las municipales.

 

Gobernabilidad sin impunidad

Lograr la gobernabilidad pero sin dar margen para la impunidad, es el gran desafío de la gestión de Marito. El peligro siempre está latente, a pesar de todo lo que ha conseguido hasta el momento el presidente electo, ya antes de asumir el mando el 15 de agosto.

En cuanta votación hubo desde el año pasado, le ha ganado Añetete al cartismo, incluyendo la reciente elección de las nuevas mesas directivas del Senado y de Diputados, pero también se tiene el dato no menos relevante de que HC ha impuesto su posición o su candidato, a pesar de todo, en temas claves puestos a consideración del Congreso, como el acuerdo de Yacyretá con Argentina o el apoyo para que Sandra Quiñónez sea la nueva fiscal general, entre otros asuntos de suma importancia que marcarán seguramente el mandato abdista y que tuvieron el tufo a una imposición a Marito.

La misma conformación del Consejo de la Magistratura y del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, con legisladores provenientes tanto de Añetete como de Honor Colorado, así como de opositores “colaboracionistas”, todos ellos proclives a las directivas del actual jefe de Estado saliente, lo que fue confirmado por ambas cámaras la semana pasada, indica a las claras que le será harto complicado a Mario Abdo Benítez cumplir su promesa de una profunda renovación de la administración de Justicia en su período de gobierno.

Hay que observar después el devenir de los acontecimientos, para calibrar en su justa medida si el precio que ha tenido que pagar Marito por la convivencia pacífica con HC ha sido muy alto o no.

En esa perspectiva, suena un poco risueño que a Nicanor se le haya ofrecido el premio “consuelo” de la jefatura de Yacyretá o de Itaipú, por parte de Añetete, a cambio de que desista de su intentona golpista contra la Constitución, comparando con la gran ganancia de HC lindante con la impunidad.

Analizando con frialdad el tema, a Nicanor le resbalan los fueros de los que goza también como senador vitalicio, al igual de los que tendrá Horacio, mientras que a éste sí le saca el sueño no sólo tener ese blindaje, sino el control del aparato judicial por obvias razones, que pasan por las investigaciones que seguramente vendrán sobre su gestión que acaba el próximo mes y por sus conexiones con el caso Messer, así como por las acusaciones de contrabando y lavado de dinero en el negocio tabacalero, entre otros de gran bulto.

 

Condicionamientos de mucho peso

Casi ningún analista constató que con la visita esta semana a Evo Morales, en La Paz, terminó el periplo de Marito por los diferentes países con los cuales el país mantiene relaciones más estrechas, sin que se concretara la anunciada y luego suspendida gira por los Estados Unidos, para analizar con el Departamento de Estado y con el Banco Mundial las aristas de una mayor asistencia contra el narcotráfico, el lavado de dinero y en aras del desarrollo nacional.

Es que MAB debía ir a EE.UU. con la seguridad de tener a buen recaudo a HC, sujeto a la investigación de la bicameral del caso Messer como al ojo escrutador de la fiscalía y de la Justicia en el tema del contrabando y del lavado de dinero. Pero no ha resultado así, estando la cuestión Cartes a final abierto, en vista que ni siquiera aún se ha conformado plenamente la comisión parlamentaria y menos aún se tiene la seguridad de que la Justicia actúe como debe ser. Y esto a pesar de contar aparentemente con los votos para un eventual desafuero de HC, siendo incluso sólo senador vitalicio después del 15 de agosto.

En el Senado, con los votos de Añetete más los 19 opositores que habían votado contra la actual presidencia de la Cámara Alta que ostenta Silvio Ovelar, se podría intentar sacarle los fueros tanto a Cartes como a Nicanor, para el posterior procesamiento de ambos, siempre que la Justicia se ponga los pantalones largos, como se suele decir.

Se debe recordar que también Nicanor Duarte soporta una acusación de su correligionario Nelson Argaña por enriquecimiento ilícito, con lo cual se le complicaría al máximo al expresidente la continuidad de su pretensión de ser alguna vez senador activo, en el caso que se reforme la Constitución, o que acuda a instancias internacionales de apelación, como lo está amenazando ahora.

Como se ve, la gestión abdista estará signada seguramente por condicionamientos de mucho peso por el lado de la necesaria independencia de la Fiscalía y del Poder Judicial, siendo ésta una prueba de fuego que deberá pasar tarde o temprano para avalar la posibilidad de que inversiones extranjeras se animen a venir a radicar en el país para financiar nuestro desarrollo.

El proyecto de reforma tributaria o el anunciado aumento de impuestos, en previsión de un menor endeudamiento externo con los bonos soberanos, contrariamente al exagerado incremento de la deuda en el período cartista, deberá tener el imperioso acompañamiento del incremento en la inversión privada, nacional y externa. Pero, para ello, se requiere con suma urgencia una reingeniería de la Justicia, con una menor injerencia política en ella.

 

Es decir, se debe desechar el accionar político que se ha venido dando en toda la transición democrática en detrimento de la independencia judicial.

Facebook Comentarios

Compartir