Rotonda Reloj, un emblema de la antigua Ciudad del Este

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Así se veía la Rotonda Reloj en los años '80.

Calles colmadas de gente que cruzaba de una avenida a otra y hablaba español, guaraní, portugués, de repente inglés o alemán. Eran turistas y vendedores. No importaba si era en un gran local comercial o en la vereda; comprar y vender era una constante. En las décadas de los ’80 y ’90, un enorme reloj instalado estratégicamente en una rotonda fue testigo de todo ese bullicio que marcó el progreso económico en el este del país.

 

En el año 1985, la administración municipal de Puerto Presidente Stroessner instaló un reloj gigante en el pico de una torre de concreto que estaba dividida de forma vertical en tres partes, simbolizando la triple frontera.

Geográficamente, se sitúa en la que es considerada la primera rotonda de la ciudad, entre la intersección de la ruta PY02 y la avenida Carlos Antonio López, en el microcentro.

Cristian Benítez, historiador del museo El Mensú, indicó que, si bien el reloj fue instalado por la Comuna, se trató de una iniciativa de los primeros comerciantes de la zona, que aunaron esfuerzos para hacer posible la habilitación de la “Rotonda Reloj”. Agregó que en poco tiempo este se convirtió en un punto de referencia de la ciudad.

“Las personas que venían a Ciudad del Este podían ver a lo lejos el reloj que estaba iluminado, digamos que este era el marco de referencia, incluso si había gente que se perdía en aquel entonces, porque estamos hablando de que aquí no había espacio para caminar, el punto de encuentro era la Rotonda Reloj que estaba en el epicentro de la ciudad”.

Recordó que en la década de los ’80 no había esa costumbre de nominar las calles, por lo que las personas utilizaban centros comerciales o espacios públicos para ubicarse espacialmente. “La idiosincrasia del esteño te dice por ejemplo: ‘Nos encontramos frente a la Rotonda Reloj’, que es una de las primeras obras urbanas que sirvieron de referencia en un momento de auge del comercio de CDE”.

Agregó que en el marco del rediseño de la ciudad, en 1997, el enorme reloj de la marca Oriente fue retirado de lo alto de la torre y hoy forma parte del patrimonio histórico de la ciudad. Fue llevado al museo El Mensú, donde está expuesto al público.

 

En busca de un nuevo reloj

Actualmente está en marcha un concurso, dirigido a jóvenes profesionales de la arquitectura, que busca instalar un nuevo reloj en la emblemática rotonda del microcentro esteño. Se trata de un proyecto impulsado por la municipalidad denominado “Íconos CDE”, que pretende crear espacios de identidad en la ciudad, basados en la innovación de diseño, el arte, la experimentación y el trabajo colaborativo, dando visibilidad a la nueva generación de arquitectos. El equipo ganador será el encargado de ejecutar el proyecto.

El proyecto tiene como objetivos contribuir a la necesaria revitalización urbanística del centro, con viabilidad técnica, económica, social, medioambiental y promover el sentido de pertenencia, a través de un proyecto emblemático e innovador que respete y recupere un símbolo del crecimiento de la ciudad.

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