
Escribe: Luis Alen.
Hay señales positivas respecto a la evolución económica nacional durante este año, resaltando la consolidación de un proceso de gradual “independencia” del Paraguay con relación a la dependencia secular que ha tenido de las economías de Brasil y Argentina.
Evidentemente que no hay buenas perspectivas para el comercio fronterizo, habida cuenta de la merma registrada en las cifras de ventas que manejan los empresarios de Ciudad del Este y Salto del Guairá. Esta situación ha traído un notable aumento del desempleo en estas ciudades.
Al mismo tiempo, a nivel país, los comerciantes formales han sentido el impacto de la merma de sus negocios por el acuciante problema del contrabando, principalmente del proveniente de la Argentina, donde el tipo de cambio prácticamente ha llevado a diferenciales de precios que han movido importantes volúmenes de mercancías introducidas al margen de las leyes aduaneras.
Pese a esta coyuntura desfavorable, la economía paraguaya no presentó variaciones negativas, pese a la desaceleración del crecimiento de Brasil y la devaluación del peso argentino, que afectan directamente al comercio fronterizo, destacó el Banco Central en un informe
Es que la caída en el comercio fronterizo, agregada a la situación que se tiene en Argentina que afecta a ciertos sectores comerciales locales, hubieran generado hace dos años una recesión, afirmó el miembro del directorio del BCP, Roland Holst.
Esto le movió a Holst a confirmar que el país se está “independizando” de lo que sucede en los países vecinos, además de avanzar en un proceso de diversificación de sus motores de crecimiento, por lo que una coyuntura negativa en algunos sectores, como el comercial por ejemplo, no impacta en demasía en el PIB global, el cual creció 4,1 por ciento en el primer trimestre del año.
Resulta que con una caída como la calculada, de alrededor de 50 por ciento del comercio en frontera, ya se estaría hablando de una recesión en un escenario similar de hace un par de años, pero no ha ocurrido así, por la señalada diversificación gradual pero sostenida de la economía.
En el escenario anterior, la economía paraguaya dependía mucho del comercio fronterizo, pero hoy existen industrias, crecimiento de las construcciones e importantes inversiones en diferentes sectores que demuestran que la competitividad del país no pasa por el tipo de cambio, sino por las facilidades para la inversión, apuntó el director del BCP.
La desaceleración del Brasil, una depreciación del real en los últimos años con respecto al guaraní, además de los fuertes controles en frontera y el sobreendeudamiento de sus consumidores, son algunos de los factores que han golpeado en forma negativa la actividad comercial en la zona fronteriza, como en Ciudad del Este y Salto del Guairá.
En la frontera los empresarios del comercio han manifestado en reiteradas ocasiones la crítica situación que se tiene por la reducción de compradores y la tenencia de grandes stocks de mercaderías sin colocación. Esto a su vez genera caída en las recaudaciones impositivas, desempleo y menos trabajo para sectores ligados indirectamente al comercial, lo que genera un menor nivel de actividad, en una región que hasta hace poco era el motor de la economía nacional.
Los datos de importación de celulares, computadoras y otros artículos electrónicos destinados mayoritariamente a la reexportación vía “sacoleiros”, han mostrado una caída de 21 por ciento en los cinco primeros meses del año, comparando con las cifras del mismo período del año 2013. Igualmente, las cifras de ventas con tarjetas en la zona fronteriza han bajado 28,3 por ciento durante el primer cuatrimestre, según los datos del Banco Central.
Referente a la situación argentina, cuya moneda ha sufrido fuertes devaluaciones en los últimos dos años, el diferencial de precios subsistente entre dicho mercado y el nuestro, de hasta 30 por ciento al mes de junio, continúa incidiendo para la atracción que significa ir a comprar cruzando la frontera, o para estimular el ingreso ilegal de mercaderías de contrabando.
Esta situación impacta en el comercio legal de supermercadistas y almaceneros minoristas, principalmente en los rubros de alimentos, bebidas y artículos de limpieza.
Todo lo cual viene a confirmar la necesidad de ir profundizando el proceso ya iniciado de “nueva independencia” de la economía paraguaya con respecto a sus inestables vecinos.





























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